Aunque el título sugiera otra cosa, el autor hace una radiografía crítica de la situación filosófica contemporánea, analizando y sistematizando los rasgos que caracterizan al filósofo mediático.
La “brújula” que ofrece el autor se centra en el desarrollo de las virtudes y de la capacidad contemplativa, y se aleja de lo corriente en la literatura de autoayuda.