Sin apenas sorpresas en cuanto a los galardones, lo más interesante de la ceremonia fueron algunas coreografías y el discurso de Jessy Buckley, premiada por su interpretación en “Hamnet”.
Un “biopic” que se sostiene por sus actuaciones, erotismo “queer” disfrazado de drama deportivo, varias secuelas solventes y un ejemplo de cómo sacar partido a una trama trillada.
La ópera prima de la actriz Eva Victor, una historia de frustración existencial, ha generado un entusiasmo exagerado en festivales de cine independiente.