Vietnam: el gobierno quiere reforzar el control de la natalidad

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Algunos indicios de que la natalidad ha empezado a subir en Vietnam han provocado la reacción del gobierno. Vietnam cuenta hoy 83,5 millones de habitantes, y la meta oficial es no pasar de 88 millones en 2010 ni de 120 millones a mitad de siglo.

Desde 1982 el régimen vietnamita lleva a cabo, a través del Comité Nacional para la Población, la Familia y los Niños (CNPFN), un programa para controlar el crecimiento demográfico que establece un límite de dos hijos por familia. La medida nunca se ha impuesto por ley, sino mediante propaganda y distintas formas de presión, y el gobierno le atribuye el descenso de la fecundidad de 3,8 hijos por mujer en 1982 a 2,3 en 2002.

Pero desde el año pasado se observa que nacen más terceros hijos, si bien aún no hay datos seguros sobre la repercusión en la tasa de fecundidad. El repunte vino después de que el gobierno promulgara, en mayo de 2003, una nueva Ordenanza sobre Población que recogía las conclusiones de la conferencia de El Cairo (1994), firmadas por Vietnam. Aunque el documento de El Cairo no es precisamente natalista, afirma el principio de que las familias tienen derecho a decidir cuántos hijos tener y cuándo tenerlos, y así se estableció en la ordenanza. Ahora el gobierno teme que los vietnamitas le hayan tomado la palabra, pues en la primera mitad de 2004 los nacimientos de terceros hijos aumentaron un 3%.

Ante la posibilidad de superar las metas demográficas fijadas, el gobierno ha recordado a los vietnamitas que cumplir el límite de dos hijos es obligación de todo ciudadano. A la vez, se plantea una reforma de la Ordenanza sobre Población, para que no mencione «políticas inapropiadas».

Nguyen Van Tan, portavoz del CNPFN, atribuye el reciente fenómeno al extendido deseo de tener hijos varones. Según él, para convencer a la gente de que cumpla el límite oficial, es preciso «en primer lugar que todos los miembros del Partido [Comunista] y cargos de la Administración tengan menos hijos, para dar ejemplo a los demás» («The Economist», 14-05-2005). El gobierno, añade, acaba de recordarlo, pues quienes deberían servir de modelo suelen ser los que menos cumplen.

Hasta ahora, los más cumplidores son los más controlados: los funcionarios y empleados públicos, que pueden ver truncadas sus carreras en la Administración por el mero hecho de tener el tercer hijo. Pero en una economía donde el sector privado es cada vez mayor, hay cada vez menos gente sometida a tales presiones.

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