Un importante estudio precisa el periodo fértil de la mujer

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Duración lectura: 4m. 7s.

Mientras la anticoncepción química o instrumental ha sido objeto de gran número de experiencias y publicaciones, la investigación clínica sobre métodos naturales de regulación de la natalidad es escasa, y el acceso a una buena documentación científica resulta precario. Por eso tiene especial interés el estudio dirigido por el Dr. Allen Wilcox en Carolina del Norte, que acaba de publicar la importante revista The New England Journal of Medicine (7-XII-95) y que ha suscitado la atención de la prensa (1).

El estudio se realizó sobre una muestra amplia de parejas sanas (221), que deseaban tener descendencia. Con un diseño metodológico impecable, los autores se propusieron analizar los embarazos programados y su nexo con el día o días de las relaciones sexuales. Esta investigación ha proporcionado información excelente sobre diversos presupuestos mantenidos desde siempre por los defensores de la planificación familiar natural.

Así, contrariamente a lo que algunos mantenían, las mayores probabilidades de concebir un hijo corresponden a las uniones más cercanas al día de la ovulación, sobre todo las llevadas a cabo el mismo día o en los dos anteriores. La concepción sólo se produjo cuando las relaciones sexuales tuvieron lugar en un periodo de seis días que terminó en el día de la ovulación. Ningún embarazo se produjo tras relaciones mantenidas sólo un día después de la ovulación: una conclusión que legitima científicamente el fundamento de los métodos basados en la abstinencia periódica.

En cuanto al periodo de vida del espermatozoide, el estudio concluye que sólo el 6% de las concepciones puede atribuirse a la fertilización por esperma de tres o más días. Esto no es nuevo: es bien conocido que el espermatozoide puede excepcionalmente sobrevivir en el tracto genital de la mujer fértil cinco o seis días, lo que explica ese 6% de embarazos producidos en esta experiencia clínica.

Por eso el método del calendario o de Ogino y Knaus era impreciso; y por eso también en las últimas décadas se han ensayado otros métodos como los de la temperatura o el sintotérmico, o se han combinado entre ellos para dotarles de mayor garantía. Y, sobre todo, se ha ideado el método del moco cervical, que los esposos Billings han popularizado y que obvia en gran medida ese 6% de fallos, si es que desea evitarse la concepción.

Wilcox ha demostrado, además, que ese 6% de embarazos por gametos “viejos” -de tres a seis días de vida- no incrementa el número de abortos espontáneos respecto de las concepciones por gametos más “jóvenes”. Se desmiente así la idea de que las relaciones previas a los días de abstinencia eran proclives a generar una descendencia defectuosa.

Por otra parte, los datos de Wilcox también contradicen a aquellos que han mantenido que una mayor frecuencia de contactos sexuales durante el periodo fértil de la mujer reduciría la calidad del eyaculado y, paradójicamente, la probabilidad de concebir. Nada de eso parece cierto. Como tampoco que sea posible seleccionar el sexo del hijo por venir, acoplando la relación a la proximidad de la ovulación si se deseaba tener un varón, algo que otros estudios habían descartado también.

En un comentario editorial que acompaña a este estudio, el ginecólogo Joe Leigh Simpson, del Baylor College of Medicine, dice que estos resultados son notablemente similares a los obtenidos en otro estudio realizado por él y otros colegas sobre usuarias de los métodos naturales: en el 39,6% de los embarazos la concepción se produjo el día de la ovulación, el 25,6% el día antes y el 11,2% dos días antes. Las mujeres que desean concebir -o, al revés, evitarlo- “deberían aprovechar esta información aprendiendo a conocer su propio ciclo a través de los métodos naturales de planificación familiar o mediante los instrumentos comerciales que predicen el momento de la ovulación”.

En definitiva, mucha de la experiencia empírica de los expertos en regulación natural de la natalidad encuentra su correlato en el contexto de una investigación clínica difícilmente cuestionable. Esto indica que la fisiología de la ovulación está reclamando investigaciones que hagan más asequible a la mujer la detección de su día ovulatorio. Algo que dará mayor fiabilidad al periodo de abstinencia y aumentará la respetabilidad científica de los métodos naturales de regulación de la natalidad.

Manuel de SantiagoManuel de Santiago es Profesor de Endocrinología en la Universidad Autónoma de Madrid.________________________(1) “Timing of sexual intercourse in relation to ovulation”, por Allen J. Wilcox y otros. The New England Journal of Medicine (7-XII-95), 333: 1.517-21.

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