Representantes de ocho religiones firman una declaración sobre la familia

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Duración lectura: 2m. 1s.

Cuando no hay presiones exteriores, políticas ofinancieras, las diversas culturas y tradiciones religiosas coinciden en reconocer la identidad fundamental del matrimonio y la familia. El cardenal africano Fracis Arinze, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, sintetizó así el resultado de un coloquio de cinco días sobre “Matrimonio y Familia, hoy”, celebrado en Roma con la participación de miembros de ocho religiones. “Ha existido verdadera unanimidad sobre la identidad del matrimonio como unión permanente entre un hombre y una mujer para el amor recíproco y para la procreación, que es la coronación del matrimonio”, comentó el Card. Arinze.

El encuentro concluyó con la firma de una declaración sobre la familia, suscrita por los treinta participantes, en su mayoría matrimonios, que representaban las tradiciones hebrea, cristiana, budista, musulmana, hindú, sij, así como las religiones tradicionales de África y América del Norte.

La declaración expresa una común preocupación por algunos problemas que afectan a familias de todas las culturas y tradiciones religiosas. El texto denuncia la violencia doméstica, el abuso de los niños y la opresión de la mujer. “Además -sigue diciendo-, factores como el materialismo, la constante incitación al consumismo y al individualismo, la promiscuidad sexual, el abuso del alcohol y de las drogas amenazan la estabilidad de la vida familiar y la confianza en su valor. Solicitamos a nuestras comunidades religiosas que se pronuncien con valentía sobre estos temas”.

Los firmantes critican también diversos fenómenos políticos y sociales que deterioran a la familia, como la injusta distribución de las riquezas entre países desarrollados y en vías de desarrollo, y entre ricos y pobres dento de una misma nación. Señalan igualmente el derroche de los recursos naturales por parte de unos pocos, el renacer del racismo y de conflictos étnicos. Particular “horror” provoca el estupro masivo como venganza de guerra.

Los participantes en el encuentro proponen un esfuerzo decidido y concertado de los fieles pertenecientes a las diversas tradiciones religiosas con el fin de lograr de la comunidad internacional una acción eficaz en defensa de la familia. En este sentido, se subraya la responsabilidad de los cónyuges para decidir el número de hijos, y se pide a la autoridad pública que facilite el libre ejercicio de esa responsabilidad, sin presiones de ningún tipo.

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