Nueva lección de las escuelas de negocios: cuida a la familia

Varias escuelas de negocios norteamericanas han incorporado al plan de estudios cursos sobre conciliación de trabajo y vida familiar. Lo cuenta Tatsha Robertson en “The Boston Globe” (19 junio 2005).

“Una lección importante que aprendió Joe Oringel en la Wharton School es esta: sal de la oficina a las 6.30 de la tarde para cenar en casa con la familia”. Oringel, casado y con tres hijos, brillante empleado de una gestoría, aplica la enseñanza: “Mi familia es importante, y saco tiempo para ella a la mitad del día, entre reuniones de trabajo”. La Wharton School (Universidad de Pensilvania), de la que han salido célebres maníacos del trabajo como Donald Trump o Warren Buffett, hace tres años implantó un curso para enseñar a los alumnos a compaginar profesión, familia y relaciones sociales sin sacrificar su carrera. Esta asignatura, optativa, goza de gran aceptación.

El profesor que la imparte, Stewart Friedman, ex ejecutivo de Ford, explica que el curso pretende que los alumnos aprendan a atender todos los aspectos de su vida, de modo que sean más eficientes no solo en el trabajo, sino en el hogar y en la esfera social. Para ello les enseña a ir paso a paso: “Haz un inventario de lo que es importante en el trabajo y en el ámbito personal, gánate el apoyo de los jefes y de los familiares que creen en esos objetivos y experimenta para encontrar la mejor manera de alcanzarlos todos”.

El caso de la Wharton School no es único. La Harvard Business School ha empezado a ofrecer cursos semejantes en el programa para ejecutivos, aunque no en el MBA. Y otras escuelas de negocios, como la del MIT y la de la Universidad de Connecticut, se han sumado a la tendencia.

La razón, explica Robertson, es que “muchos profesionales de los negocios dicen estar sobrecargados de trabajo y que les gustaría tener más tiempo para su vida personal”. Jen Jorgensen, portavoz de la Society for Human Resources Management, afirma que la nueva generación de empleados da más importancia al equilibrio entre trabajo y familia. Según ella, en la actualidad el 60% de las empresas de EE.UU. ofrece horarios flexibles, y un tercio permite a sus empleados de dedicación completa opciones como trabajar a distancia o tener jornada parcial temporalmente.

Tales fórmulas constituyen, además, una buena política de recursos humanos. “Hay cada vez más pruebas de que las empresas no necesariamente sacan más partido de los empleados que pasan más tiempo en el puesto. Según un estudio de 2003, realizado por el Families and Work Institute, los ejecutivos que trabajaban cinco horas menos a la semana estaban más satisfechos y eran más productivos que los que trabajaban más horas”.

Sin embargo, otros estudios indican que los norteamericanos trabajan más que antes. Para Bonnie Michaels, presidenta de Management for Work and Family, una consultoría de Chicago, ello se debe a “la presión impuesta por el miedo a perder el puesto o por una cultura empresarial que sigue insistiendo tácitamente en la prolongada presencia en la oficina, vacaciones cortas y jornadas largas”.

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