Niños y perjuicios

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Duración lectura: 1m. 2s.

Contrapunto

Un tribunal de Alicante ha condenado a una clínica a mantener, hasta la mayoría de edad, a una niña nacida tras una esterilización fallida hecha a la madre. La sentencia se basa en que los médicos no advirtieron de que la operación podría salir mal, aunque la probabilidad era muy pequeña. Así que los padres se encontraron de modo imprevisto con otra hija -la tercera-, no deseada por razones económicas. La indemnización consiste en una cantidad suficiente para que, depositada a plazo fijo, dé una renta de 20.000 a 30.000 pesetas mensuales. Los jueces no han considerado necesario descontar el importe de la ligadura de trompas, que la familia demostró poder costear.

La lógica del fallo es aplastante: el que la hace, la paga. O lo es para el tribunal y los demandantes. Pues tal vez no resulte tan fácil que la niña llegue a entenderla. Para eso, ella tendría que ver en la clínica no un benefactor, sino un culpable, y en su propia venida al mundo, un perjuicio. Según Dietrich von Hildebrand, “te quiero” equivale a “me alegro de que existas”. ¿Qué puede significar “no habrías debido nacer”?

Rafael Serrano

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