Nace en Italia una casa de acogida para varones divorciados

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

La idea de normalidad que a veces rodea al divorcio se confirma como un espejismo. Y no sólo por la incidencia negativa que el trauma comporta ordinariamente para los hijos, sino incluso por sus repercusiones económicas. Hasta el punto de que algunos cónyuges separados y divorciados integran lo que cabría llamar una nueva clase de pobres.

La puesta en marcha en Italia de la primera casa de acogida para varones separados y divorciados ha dado visibilidad a este fenómeno encubierto, ya que generalmente se pone el énfasis en las dificultades de la mujer. Aunque se trata de una iniciativa modesta, pues solo acogerá a cuatro personas, los promotores -una cooperativa social que ha promovido comunidades para ex detenidos y ex toxicómanos- piensan que esta experiencia piloto responde a una necesidad social. “Los padres que se ven obligados a dejar el domicilio conyugal -explica el director al Corriere della Sera (18 de febrero)- deben hacer frente a gastos difíciles de sostener: las asignaciones de manutención de los hijos y de la mujer; y, con frecuencia, la mitad del préstamo para la compra de la casa donde vivían. Después, deben buscarse por su cuenta un apartamento, y todos sabemos cómo están los alquileres… De modo que acaban viviendo en una situación de ‘nueva pobreza’ a todos los efectos”.

En 2001 se produjeron en Italia 75.890 separaciones y 40.051 divorcios. Casi la mitad de los que pasan por la experiencia de la ruptura son trabajadores y empleados, con una edad que oscila entre los 25 y 40 años, y unos ingresos medios de 900 euros al mes. En el 90% de los casos es el varón quien debe abandonar la casa. Algunos de ellos vuelven al hogar paterno, pero para otros es el inicio de una vida inestable en pensiones o en habitaciones compartidas con personas en la misma situación.

La autoridad provincial de Bolzano, la localidad donde está radicada la casa piloto, correrá con el 85% de los gastos, mientras que cada uno de los inquilinos pagará 200 euros al mes. Entre los requisitos para la admisión figuran no haber perdido la patria potestad sobre los hijos y carecer de antecedentes por uso de drogas o alcohol.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares