Los hogares españoles, cada vez más vacíos

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 2m. 18s.

Los hogares españoles tienen cada vez menos miembros, según muestra un estudio que el Instituto de Política Familiar (IPF) ha publicado esta semana. La media de personas por hogar era de 3,5 en 1981, y en 2007 había bajado a 2,74. El descenso ha sido más pronunciado desde 1991, sobre todo en los años 1996-2002, en que la media se redujo en 0,26 miembros (de 3,19 a 2,93), o sea, la tercera parte del descenso total en menos de la cuarta parte del periodo observado.

El fenómeno resulta más marcado en los extremos. Las familias numerosas (5 miembros o más), que estaban cerca del tercio de los hogares (29,1%) en 1980, se han convertido en claramente minoritarios: el 7,26% en 2007. Los hogares de una sola persona han registrado una evolución inversa, aunque no tan marcada: han pasado del 8,5% en 1980 al 17,55% en 2007.

La caída de la natalidad es una de las principales causas del empequeñecimiento de los hogares. Y la forma en que se ha dado explica la mayor variación en los extremos. En efecto, el descenso de los nacimientos ha registrado una tasa doble para el tercer hijo que para el primero y el segundo. Por el otro lado, la subida del porcentaje de hogares de dos miembros ha sido más fuerte que el descenso de los compuestos por cuatro miembros. De hecho, la mayoría de hogares está formada por parejas sin hijos (3,5 millones, que representan el 21% del total de hogares).

A la vez, la proporción de hogares de tres personas se mantiene estable, lo que concuerda con el ligero repunte de la fecundidad a partir de 1999 (de 1,16 hijos por mujer en 1998 a 1,39 en 2007). En esta recuperación de la natalidad predominan los primeros y segundos hijos, lo que refuerza la tendencia a las familias pequeñas.

Al crecimiento de hogares unipersonales contribuye desde luego la mayor longevidad, pero también el aumento de rupturas familiares, pues la mitad de tales hogares son de menores de 65 años. Este último fenómeno es analizado por el IPF en otro estudio publicado la semana pasada.

El divorcio ha venido subiendo en España desde que se aprobó en 1981. Pero el ascenso se ha disparado desde la última reforma, de 2005, que instauró el divorcio sin separación previa ni necesidad de alegar causa (el llamado “divorcio exprés”). De entonces a 2007, el total anual ha crecido un 147%, hasta más de 125.000, mientras que hasta 2004 (51.000) había tardado 14 años en duplicarse. La previsión para 2008 es de una ligera bajada, si el ritmo de rupturas en los tres primeros trimestres (casi 90.000) se mantuvo hasta fin de año.

En total, en España se han producido 1,11 millones de divorcios desde 1985, de los cuales 415.000 (cerca del 40%) fueron otorgados con la nueva ley.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares