Los derechos de los niños en deportes de competición

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Si un niño trabajara no menos de cinco horas diarias seis días a la semana, el caso se denunciaría como explotación infantil. Pero si dedica las mismas horas a entrenamientos intensivos en una escuela deportiva de élite su situación solo despierta admiración. Pero también en el deporte hay que respetar los derechos de la infancia. Esto es lo que recuerda la ONG Save the Children en un informe titulado Niños en competición, que acaba de publicar con motivo de los próximos Juegos Olímpicos.

Cada vez es más frecuente ver a niños involucrados en el deporte de competición y sometidos a una tensión desproporcionada a su edad. Este fenómeno se ha puesto de relieve una vez más con ocasión de los Juegos Olímpicos, para los que algunos países vienen preparando desde hace años a atletas que empezaron a muy corta edad.

Save the Children reconoce que el deporte beneficia a los niños y puede influir positivamente en su desarrollo físico, psíquico y social. Pero advierte que “a los niños involucrados en el deporte de competición a menudo se les exige un entrenamiento que va más allá de sus capacidades físicas y emocionales”. También ocurre que en muchos casos el deporte representa sobre todo “un medio para satisfacer los deseos de los adultos”. De modo que, mucho más que otros niños, los dedicados a deportes de competición “crecen en un mundo dominado por adultos”, con poco espacio para la libertad y la iniciativa.

El informe analiza en concreto los casos de los niños gimnastas, los futbolistas, el boxeo infantil en Tailandia y los jinetes de camellos en países del Golfo Pérsico. Pero tiene particular actualidad el capítulo que dedica a China, que ha creado toda una red de escuelas deportivas para niños y jóvenes con la vista puesta en ocupar el primer lugar del medallero en los Juegos Olímpicos de Beijing.

China: campeones para la patria

El sistema deportivo chino tiene tres niveles. En la base hay 11.400 escuelas deportivas frecuentadas por 6 millones de jóvenes. En el nivel intermedio están 400.000 estudiantes, que se entrenan en las más de 3.000 escuelas especializadas. Y en lo alto de la pirámide quedan 46.000 jóvenes repartidos en 300 escuelas de excelencia en todo el país.

Como ejemplo de escuela de excelencia, el informe cita la de Shishahai, situada a unos kilómetros de la Ciudad Prohibida, especializada en seis deportes olímpicos. Sus 550 alumnos, escogidos cuidadosamente, entrenan entre tres y cinco horas diarias. Según el director de la escuela, los deportistas tienen edades comprendidas entre los 6 y los 22 años. Pero, según el entrenador principal, los niños atletas comienzan a competir a los 7 años, y para llegar a ese punto necesitan al menos 3 años de entrenamiento, con lo que buena parte de los niños empiezan con 4 años.

Una vez que los niños superan las duras pruebas de acceso, se embarcan en un programa diseñado para producir campeones, en el que dependen totalmente de sus entrenadores y casi nada de sus padres. Los niños viven en la escuela y, si tienen a su familia cerca, la verán como mucho una vez a la semana. Pero si proceden de alejadas zonas rurales, las visitas pueden ser mucho menos frecuentes.

Un reportaje del International Herald Tribune (20-06-2008) sobre la preparación de los Juegos, cuenta el caso de una levantadora de pesas cuyos padres “la han visto una vez cada tres o cuatro años en la última década”. Para paliar la ausencia del hijo, las autoridades locales tienen atenciones con sus padres. Muchos talentos deportivos provienen de las zonas rurales, lo que puede explicarse por el hecho de que allí las familias pueden tener dos hijos (y no solo uno como en las ciudades) y que muchos padres ven en el deporte la posibilidad de que su hijo salga de la pobreza.

Junto a la separación de la familia, otro de los problemas de los niños atletas es que un alto porcentaje acaban sin adquirir una educación completa y unas habilidades sociales suficientes, lo que compromete su futuro profesional. Los entrenamientos de seis horas diarias no dejan apenas tiempo ni fuerzas para los estudios, sobre todo en un país donde hay gran competencia para entrar en las universidades más prestigiosas.

Si al cabo de años de entrenamiento el atleta triunfa, será recompensado y el gobierno se ocupará de su futuro; pero si se queda en el camino, lo pierde todo. Chen Xiaomin, campeona de levantamiento de peso en las Olimpiadas de 2000, declaraba en el citado reportaje: “Hacen falta al menos diez años de práctica para convertirse en campeona mundial. Si ganas un campeonato mundial, tendrás matrícula gratis en la universidad, o un trabajo, o un puesto de funcionaria. Si no lo consigues, no tendrás nada, excepto lesiones. Ni diploma, ni empleo, ni educación”.

El informe de Save the Children cita a la agencia estatal china de noticias Xinhua, que informaba que casi 6.000 deportistas profesionales se retiran cada año de la competición sin trabajo o sin ningún tipo de plan educativo para el futuro.

Tampoco faltan casos de entrenadores y autoridades deportivas que han obligado a los niños a tomar drogas o estimulantes que aumentasen su rendimiento.

Recomendaciones

El informe de Save the Children acaba con unas recomendaciones para la práctica del deporte en los niños. Respecto a la edad, recomienda diferenciar la práctica de iniciación con niños de 7 a 13 años, en la que el deporte es una práctica que se aprende jugando, y la práctica deportiva especializada a partir de los 13 años. Considera que ningún niño de menos de 7 años debería practicar el deporte de forma competitiva.

Las horas de entrenamiento nunca deben superar las 3 horas al día. También “se debe garantizar la no separación de la familia, sobre todo en las escuelas de alto rendimiento, donde además se añade la imposibilidad de elegir los amigos, toda su red social está limitada al mundo del deporte y en general no se ofrecen actividades alternativas”.

En cuanto a la educación, hay que garantizar la continuidad en el ciclo educativo durante la infancia y promover una formación profesional que posibilite salidas profesionales dentro o fuera del mundo deportivo.

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