Informe sobre tendencias en la familia británica

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Al igual que en otros países desarrollados, en Gran Bretaña está aumentando la tasa de nacimientos entre mujeres mayores de 30 años, mientras que desciende entre madres más jóvenes. Además, el número de divorcios sigue creciendo, según el último informe anual Social Trends, del Gobierno británico, que esquematiza los cambios en la familia británica durante los últimos 25 años.

Las estadísticas indican que en 1993 hubo 87 nacimientos por cada 1.000 mujeres de 30 a 34 años, mientras que sólo nacieron 82 bebés por cada 1.000 madres de 20 a 24 años. Una proporción significativa si se tiene en cuenta que en 1981 la tasa registrada entre mujeres de 20 a 24 años era un 50% superior al de las que tenían de 30 a 34 años. Actualmente, la media de edad de la mujer al dar a luz a su primer hijo es de 28 años. Este cambio se debe en parte a que las parejas jóvenes retrasan el matrimonio y la llegada de los hijos hasta asentarse profesionalmente.

Por otro lado, el número de británicos que viven solos se ha duplicado desde 1970 y ya suman el 11% de la población. Para el año 2001 se prevé que uno de cada diez varones vivirá solo, cuando en 1970 la proporción era de uno por cada treinta. Paralelamente, se advierte un fuerte incremento de madres solteras. En 1992 constituían el 7,3% del total de familias con hijos, por encima de las madres divorciadas (6,4%) o las separadas (4,5%). Mientras que, hace dieciocho años, eran el grupo más pequeño de los tres. En total, casi 1 de cada 5 familias (en 1986 eran 1 de cada 7) con hijos son monoparentales, aproximadamente 1,4 millones.

El informe también recoge el aumento de divorcios y el descenso del número de matrimonios; la suma de ambos factores convierten al Reino Unido en el país con el índice más alto de divorcios de la Unión Europea: anualmente por cada dos matrimonios se produce un divorcio. Uno de los problemas sociales del divorcio es que un bajo porcentaje de padres divorciados pagan las pensiones de manutención a sus ex cónyuges e hijos, con lo que el Estado se ve obligado a cubrir las deficiencias. Para conseguir cobrar a los padres sin acudir a los tribunales, el gobierno británico organizó en abril de 1993 la Agencia en Ayuda del Niño (CSA). Pero este organismo ha venido acumulado, por ineficacia, miles y miles de demandas, normalmente de divorciadas con hijos a su cargo. El ministro de Seguridad Social ha anunciado una próxima reforma que se iniciará en abril. El Estado gastará en la reestructuración unos 50 millones de libras este año y alrededor de 110 millones a partir de 1996.

Desde el próximo abril la CSA estará obligada a tener en cuenta los divorcios en que, por acuerdo mutuo, una parte compensa con una suma o propiedad a la otra, en lugar de pagar toda la pensión de manutención. En esos casos, para calcular la pensión deberá descontar de los ingresos “imponibles” del padre el dinero entregado en compensación. En ningún caso el valor de la pensión superará el 30% de los ingresos netos del cónyuge deudor o, si se han acumulado pagos retrasados, no será superior al 33%.

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