El gran éxito de la manifestación pro familia sorprende en Italia

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Roma. “Hemos asombrado a Italia”, afirma Mario Adinolfi, uno de los organizadores de la masiva manifestación de familias –más de un millón de personas– que el sábado 20 de junio, y a pesar del aguacero que cayó sobre Roma, se reunió en la plaza de San Juan de Letrán. Su objetivo era expresar su oposición al proyecto de ley de equiparación al matrimonio de las uniones homosexuales, y al decreto ley que quiere difundir la ideología de género en las escuelas italianas.

Los padres quieren defender a sus hijos contra la indoctrinación de la ideología de género en las escuelas

Sin la más mínima ayuda de la jerarquía eclesiástica –el secretario de la Conferencia Episcopal dijo que coincidía totalmente con las ideas de los organizadores pero prefería otros métodos–, en poquísimo tiempo, e incluso con la meteorología en contra, los promotores de la iniciativa “Defendamos a nuestros hijos” han conseguido llenar hasta la bandera una de las plazas más grandes de Roma, en la que tradicionalmente se celebran manifestaciones sindicales como la fiesta del 1 de mayo.

Iniciativa de la sociedad civil

“Somos doce laicos, doce locos, todo lo decidimos el 2 de junio en la terraza de mi casa de Roma, mientras por encima pasaban las Flechas Tricolores”, dice Marco Adinolfi. El 2 de junio, aniversario del referéndum en el que los italianos votaron a favor de la república, es la fiesta nacional italiana, y las Flechas Tricolores son la patrulla acrobática de este país. Además de Adinolfi, que es periodista y diputado por el Partido Democrático (el partido del gobierno con Matteo Renzi), en la organización del acto participaron el neurocirujano Massimo Gandolfini, que es el portavoz del comité promotor, la periodista y escritora Costanza Miriano –su libro Cásate y sé sumisa escandalizó en España–, el magistrado Alfredo Mantovano, y Gianfranco Amato, abogado y presidente de Juristas en favor de la vida.

“Promover el derecho del niño a ser criado por mamá y papá, defender la familia natural del asalto al que está sometida constantemente en este Parlamento, proteger a nuestros hijos de las teorías de género que avanzan sigilosamente y de manera cada vez más preocupante en las escuelas”, estos eran los objetivos de la manifestación cuyo éxito sorprendió a propios y extraños, como se reflejaba en las primeras páginas de la prensa italiana. Tanto el Corriere della Sera como La Repubblica destacaron la masiva presencia de personas y el gran número de pequeños –“debajo de los quitasoles, que sirven tanto para el chaparrón como para el sol, hay familias de 6-10 hijos, papás, abuelitas, mamás que dan el pecho, y un tropel de niños”, dice el Corriere, mientras que para La Repubblica “hay una increíble cantidad de niños, cochecitos, sillas de paseo, bebés cubiertos deprisa y corriendo con sombreros, capas, telones de plástico: mirando desde aquí, desde la fachada de la Basílica de las manifestaciones sindicales, parece que el crecimiento cero de Italia está en otra parte”.

El objetivo era expresar su oposición al proyecto de ley que equipara al matrimonio las uniones homosexuales

Masssimo Gandolfini, el portavoz de “Defendamos a nuestros hijos”, elogió los sacrificios realizados por los participantes: “Siento admiración por la fuerza de voluntad de la gente común, que tira adelante con mucho esfuerzo, y que para venir hasta aquí, a decir que una familia está hecha de un papá, una mamá, y los hijos, ha pasado dos noches sin dormir en tren o en autobús, sin un euro de subvención”. Gandolfini dijo también que no habían querido dirigirse ni a los movimientos ni a los partidos, sino simplemente a la sociedad. “Los padres tienen derecho a saber lo que está pasando en las escuelas donde a través de proyectos de educación de la afectividad y de la sexualidad, se promueve de manera subrepticia la ideología de género. Nuestros hijos, los niños y las niñas, son iguales por su dignidad, pero muy distintos. Y en centenares de conferencias en todo el territorio italiano hemos constatado que, de norte a sur, el común sentir no es el del indiferentismo sexual”. Cuando se le sugiere que se ha inventado una supuesta teoría de género, Gandolfini reacciona picado: “Es mentira, existe. Negarlo es como sostener que en Roma no hay árboles”.

Naturalmente, la inmensa mayoría de personas de la plaza eran católicos –los organizadores invitaron a la manifestación “tanto a creyentes como a no creyentes, a los católicos y a los laicos”–, pero asistieron también representantes ortodoxos, musulmanes –intervino, por ejemplo, el imán de Centocelle, una barriada popular de Roma– y sijs, mientras que los judíos, que no participaron para respetar el Sabbath, enviaron un manifiesto de apoyo.

Según el periodista Luca Marcolivio, ésta ha sido una de las razones del éxito de la manifestación: “se ha tratado de una manifestación inclusiva, apolítica y aconfesional”, escribe Marcolivio en Zenit. Otros elementos que han ayudado han sido “la unidad compacta de las diversas asociaciones, que han evitado cualquier protagonismo y han sabido colaborar”, “el carisma de la mayor parte de los lideres pro familia”, y “el gran tamtan favorecido por las redes sociales y los grupos de discusión: miles de familias italianas, en cuanto se produjeron las primeros señales de debate sobre los proyectos de ley sobre la homofobia, empezaron a hablar entre ellas”.

El éxito masivo de la manifestación sorprendió a propios y a extraños

Equiparación con los matrimonios

El proyecto de ley Cirinnà, del nombre de la senadora del PD que lo ha redactado, reglamenta las uniones civiles de las personas que conviven y de las parejas homosexuales, introduciendo estas uniones en el código civil. También extiende a las uniones civiles la “stepchild adoption”, la adopción por parte de una pareja del hijo de uno o una de los o las componentes. Este tema, aunque vale también para las parejas heterosexuales, sobre todo se aplica a las homosexuales. En las uniones civiles se reconocen los derechos de asistencia sanitaria, en caso de fallecimiento la pensión del compañero o compañera y el poder seguir viviendo en la casa de alquiler, así como la unión o separación de bienes, y los deberes previstos para las parejas casadas.

El proyecto, que se está discutiendo estas semanas en el Senado a nivel de comisión, tiene más de dos mil enmiendas (eran más de 3.500 pero 1.500 han sido rechazadas), casi todas de senadores de NCD (Nuevo Centro Democrático) y FI (Forza Italia, el partido de Berlusconi), y hasta mitad de julio no llegará a debate en el pleno del Senado. La impresión es que, a pesar del clamor del millón de personas de la plaza de Letrán, el gobierno seguirá adelante con el proyecto: Renzi, afirma la senadora Cirinnà, “ha dicho que en septiembre daremos sus derechos a las parejas homosexuales”.

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