EE.UU: crece la influencia política de una asociación pro-familia

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El Family Research Council (FRC) ha pasado en sus últimos cinco años de ser una organización pro-familia más entre las muchas de Estados Unidos a tener verdadera fuerza en el panorama político del país. Es uno de los principales poderes de la llamada “derecha cristiana”. Surgió en 1983. En 1988 se alió al grupo californiano Focus on Family, del que ha aprovechado su red de comunicación. Y la influencia de su jefe, Gary L. Bauer, se ha desarrollado especialmente en lo que va de década (ver servicio 152/90).

Bauer, ex alto cargo de la administración Reagan (primero en el Ministerio de Educación y luego como director de la Oficina de la Casa Blanca para Desarrollo Político) asesora ahora a numerosos políticos de prestigio. Bob Dole le consultó recientemente, cuando se disponía a criticar la trivialización de la violencia propiciada por algunas productoras de Hollywood; un antiguo gobernador de Tennessee, Lamar Alexander, le envió las galeradas de un libro para que lo revisara antes de su publicación; y el senador de Texas, Phil Gramm, conversa regularmente con él.

Por descontado, sus consejos no siempre agradan a los políticos. Bauer asegura que el FRC está ahora más impaciente que hace diez años y que los políticos no podrán ganar la confianza del electorado pro-familia con promesas vagas. Su opinión, recogida en International Herald Tribune (2-XI95), es que esos votantes “quieren oír las palabras adecuadas, pero también quieren un candidato que actúe conforme a lo que dice, pues son verdaderamente implacables si piensan que se les ha tomado el pelo”.

En lo que se refiere al aborto, Bauer piensa que no basta que los candidatos a presidente digan que no les gusta el aborto. “Tendrán que concretar mucho; desde la clase de jueces que prefieren en los tribunales, hasta los rasgos del posible candidato a vicepresidente y -en caso de que ellos lleguen a presidentes-, qué cinco decisiones les gustaría tomar en sus primeros dos meses de gobierno”.

Como parte de su trabajo, el jefe de FCR dedica al menos un día o dos por semana a hablar con los legisladores para hacer valer la postura de su asociación a favor de la familia.

Las encuestas han mostrado que los votantes que se identifican con el moviento pro-familia tuvieron un papel decisivo en la victoria del partido republicano en en la Cámara de Representantes en 1994. Y, a medida que se acercan las elecciones primarias, los políticos republicanos son conscientes de que de estos votantes decidirán en último término el candidato a la presidencia.

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