Inspirándose en la obra de Simone Weil, el pensador coreano reflexiona sobre la necesidad abrirse a lo trascendente y sobre el valor de la vida contemplativa.
Si los anteriores libros del autor ofrecían una feroz crítica a nuestro tiempo, en este el filósofo reivindica la posibilidad de redimirlo, aunque no desde un optimismo “pasivo”.
Si Byung-Chul Han critica con firmeza la tecnología digital, Diego Hidalgo mantiene la esperanza de que todavía pueda ponerse al servicio del ser humano.
A pesar de la celebridad de este ensayista coreano, su brillante crítica a las sociedades neoliberales no ofrece más alternativa que un cómodo nihilismo.