Summerhill en decadencia

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Duración lectura: 1m. 47s.

El internado británico Summerhill, escuela que en los años 60 se convirtió en el modelo de la educación “anti-autoritaria”, podría tener que cerrar debido al bajo rendimiento de sus 66 alumnos.

Un informe realizado en marzo pasado por inspectores del Ministerio de Educación detectó serias deficiencias, y dio a la escuela un plazo de dos meses para reaccionar, bajo amenaza de cierre. Junto a la mejora del rendimiento académico, el centro deberá también imponer ciertas medidas de disciplina, ya que el modelo de educación de Summerhill, que se basa en “dejar hacer” a los alumnos, facilita las ausencias a clase y que los niños estudien mucho menos de la cuenta.

Alexander Neill, autor de Teoría y praxis de la educación anti-autoritaria, fundó este colegio en 1921. Summerhill tuvo su auge en la década de los 60, y luego retornó a una media de 60 alumnos. La matrícula es elevada: de 1.500 a 1.900 libras por curso.

El método pedagógico es peculiar: no hay exámenes, ni calificaciones, ni horarios; la asistencia a clase es voluntaria y la vida del centro se rige por asambleas semanales en las que los niños votan en pie de igualdad con los profesores.

Para la actual directora de Summerhill, Zoe Readhead, hija del fundador, “enviar a Summerhill a los inspectores del Ministerio es como encargar a ateos que inspeccionen una iglesia”. Pero el caso es que los inspectores detectan que los niños que pasan por Summerhill no salen bien preparados. El informe explica que el bajo rendimiento se debe a la falta de planificación y evaluación, a que el plan de estudios es incompleto y a que la asistencia a clase es muy baja.

Los inspectores reconocen que el colegio logra su objetivo de dar mayor importancia al desarrollo individual, lo que se manifiesta en un buen comportamiento general de los alumnos; pero eso no basta. El problema de Summerhill es que el autoritarismo que combatía ya ha desaparecido de las escuelas británicas, mientras que sus métodos propios no han logrado proporcionar la suficiente calidad de enseñanza.

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