Ser universitario en EE.UU. no asegura un buen sueldo

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Duración lectura: 1m. 53s.

El Instituto de Política Económica norteamericano acaba de publicar un informe sobre la situación laboral del país donde sostiene que la mayoría de los ciudadanos tienen hoy menor poder adquisitivo que a finales de los años setenta, y desmiente que los graduados en la Universidad sean un grupo inmune al estancamiento salarial de las dos últimas décadas.

Según el informe, The State Working America 1994-95, el tamaño de la clase media norteamericana está disminuyendo: “El problema no es que un pequeño grupo de trabajadores sin cualificar esté sufriendo un doloroso ajuste al nuevo orden económico. Lo que sucede más bien es que empeoran los salarios, las ayudas sociales y las condiciones de trabajo de las tres cuartas partes de trabajadores sin educación universitaria, con la consecuente presión sobre la economía familiar. Pero además, los problemas salariales están empezando a afectar a los trabajadores no manuales o a los que han estudiado en la Universidad, y cada vez son menos los beneficiarios del nuevo orden económico”.

Sin embargo, la evolución de los salarios de graduados universitarios es muy distinta según el sexo. Desde 1979, las mujeres han disfrutado, en conjunto, de un aumento del salario real del 15%, y del 2% desde 1989. En cambio, entre los hombres el salario real ha descendido un 3% desde 1979; y bajó un 5% desde 1989, tras el ligero aumento de la década pasada. A pesar de estos cambios, el balance actual todavía indica que las mujeres con título universitario ganan de media un 23% menos que los hombres con el mismo nivel de formación.

El informe ofrece diversas explicaciones del cambio salarial: la pérdida de poder de los sindicatos y de valor adquisitivo del salario mínimo; la difusión de los salarios bajos en el sector de servicios; la multiplicación de pequeños nuevos negocios, y el frecuente recurso a los contratos temporales o a tiempo parcial.

Por otro lado, el informe también resalta algunos puntos positivos de la economía estadounidense, sobre todo la mejora de la política fiscal federal, que aumenta la proporción de impuestos pagados por las clases altas y descarga a los más pobres.

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