Rusia: llegan a la escuela los primeros libros de texto postcomunistas

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Duración lectura: 1m. 57s.

Los 20,5 millones de escolares rusos han comenzado el curso estrenando nuevos libros de texto purgados de ideología comunista. Los cambios más llamativos se encuentran en los manuales de historia: la antes Gran Revolución Socialista de Octubre fue en realidad, como explica uno de los textos, la “victoria de la sublevación armada en Petrogrado y Moscú” y un golpe de Estado socialista que acabó dando lugar a un régimen totalitario en que las personas eran meros engranajes de la maquinaria estatal.

Aunque la Unión Soviética desapareció hace casi tres años, hasta ahora las escuelas rusas seguían utilizando los viejos libros de texto comunistas. En este tiempo, los profesores más activos han hecho lo que han podido para suplir la falta de libros adecuados. Algunos tradujeron textos extranjeros, otros facilitaban a los alumnos apuntes manuscritos; pero muchos simplemente continuaron enseñando lo mismo de siempre. Por fin, el gobierno ha publicado y distribuido a las 68.000 escuelas del país cien textos básicos, después de que fueran laboriosamente redactados y los aprobara una comisión de intelectuales.

Según el viceministro de Educación, Alexander Asmolov, se espera que los nuevos libros de texto contribuyan a cambiar la mentalidad de los rusos en la era postcomunista. Para lograrlo, se ha tenido especial cuidado en incluir nociones básicas de economía de mercado en todos los niveles educativos. Los libros hablan también de democracia, derechos políticos y libertad de expresión. En los manuales de literatura, escritores glorificados por el régimen comunista han sido reemplazados en gran parte por otros que estaban censurados. Se han suprimido muchas fotografías de líderes comunistas, cuyos dichos han desaparecido para consignar en su lugar citas de la Biblia y del Corán.

Los niños rusos ya no aprenderán a leer con historias del “Abuelito Lenin”, cuya figura ha sido desprovista de la antigua aureola. Pero el que sale peor parado es Stalin: su mandato se describe como un periodo de total arbitrariedad, en el que los enemigos políticos eran liquidados en el Gulag.

A diferencia de los textos comunistas, los nuevos libros oficiales no serán los únicos que podrán emplearse en la enseñanza. El gobierno estimula a las regiones a elaborar sus propios libros.

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