Que vuelva el uniforme

En un artículo publicado en La Vanguardia (14-01-2011), la periodista Susana Quadrado reivindica que los colegios públicos y todos los concertados recuperen el uniforme hasta que los alumnos terminen la ESO. Y lo hace desde una posición “estrictamente logística, no ideológica”; o sea, pensando en lo más beneficioso para los chavales y al margen de apriorismos.

La oposición al uniforme escolar parece responder a menudo a reminiscencias de otros tiempos, pero ¿tiene sentido seguir mirando al pasado para educar a los niños y adolescentes de hoy? Quadrado cree que no.

“Buena parte de los padres que hoy tienen a sus hijos en edad de merecer tal vestimenta maduraron con la democracia, y que ahora alguien relacione escuela y adoctrinamiento a cuenta del uniforme escolar no sólo huele a naftalina, sino que también está fuera de lugar”, escribe.

Para Quadrado, el temor a ser vistos como unos carcas por reivindicar la vuelta al cole del uniforme se esfuma cuando atendemos a lo que conviene a los alumnos. En un momento en que “los chavales quieren ser diferentes y provocativos” a toda costa, la ropa se convierte a veces “en un factor de exclusión del grupo”.

A su juicio, “el uniforme acabaría con todo eso, por no decir que destronaría el estilo de vestir como signo de diferencias sociales, económicas, étnicas, religiosas o incluso entre pandillas”.

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