Próxima reforma educativa española: menos comprensividad y más FP

El Ministerio de Educación español ha publicado el documento “Propuestas para el Anteproyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa” (LOMCE), donde expone las líneas maestras de las reformas que quiere introducir en los próximos años. Durante el mes de julio las está dando a conocer a las organizaciones educativas y políticas, y pretende enviar el proyecto al Parlamento en septiembre, para que la ley pueda entrar en vigor en el curso 2013-2014. En buena parte, la idea es atenuar la comprensividad, para que los alumnos con menos inclinaciones académicas se orienten hacia la formación profesional en los dos últimos años de secundaria

El Ministerio resume los puntos débiles de la educación española en la baja proporción de alumnos que terminan la ESO, la alta tasa de abandono educativo temprano, la escasez de alumnos excelentes y las diferencias entre comunidades autónomas

Como la LOCE, aprobada por el Parlamento pero que no llegó a implantarse por la victoria socialista en las elecciones de 2004, la LOMCE no altera sustancialmente la estructura del sistema educativo; su finalidad es modificar algunos aspectos de la Ley Orgánica de Educación (LOE), aprobada por el anterior Gobierno socialista y heredera a su vez de la LOGSE.

Puntos fuertes y puntos flacos

El punto de partida del anteproyecto de la LOMCE tiene en cuenta la realidad de la educación española, con innegables fortalezas estructurales (tasas de escolarización, situación educativa de la mujer, número de centros y profesores, sistema de becas y ayudas al estudio, etc.) y también debilidades evidentes. Los datos que utiliza el Ministerio de Educación proceden de estudios internacionales como los de PISA, donde la educación española no queda en buen lugar.

Para el Ministerio, los puntos débiles pueden resumirse en la baja proporción de alumnos que terminan la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), la alta tasa de abandono educativo temprano (26,5%, casi el doble de la media europea, 13,5%), la escasez de alumnos excelentes (un 3% en España frente al 8% de media en Europa) y las diferencias considerables entre las comunidades autónomas en inversión educativa y en resultados.

Los objetivos de la LOMCE van, pues, en esta dirección: reducir las tasas de fracaso escolar y abandono educativo temprano, mejorar los resultados en PISA, ampliar la empleabilidad de los jóvenes e incrementar la tasa de alumnos excelentes.

Según las propuestas, en 3º de ESO habría asignaturas optativas para introducirse en el Bachillerato o en la FP, y en 4º los alumnos se decantarían ya hacia uno u otra

Itinerarios para poenciar la FP

En la ESO es donde aparecen las novedades más importantes de la LOMCE, novedades que en su momento ya se abordaron en la LOCE (se ve que este asunto es recurrente y es donde chocan más las ideologías políticas y educativas). El Partido Popular considera que la educación comprensiva –café para todos hasta los 16 años– es parte del problema de la educación española, y para ello propone la anticipación de la elección de itinerarios educativos en los dos últimos años de la ESO. En 3º de ESO sería una anticipación limitada, que consistiría en la elección de determinadas asignaturas optativas de iniciación al Bachillerato o a la Formación Profesional (FP), y en 4º habría ya una decantación por parte de los alumnos hacia unos u otros estudios.

Con esta medida, el Gobierno renuncia al Bachillerato de tres años y prefiere convertir el 4º de ESO en un curso puente para el Bachillerato o para la FP. También propone adelantar y consolidar los Programas de Cualificación Profesional (PCP) para aquellos alumnos “con dificultades de adaptación o situación económica desfavorable”.

Se trata, en definitiva, de proponer alternativas a los alumnos en los últimos años de la ESO, los más problemáticos, cuando ya muchos tienen decantado su futuro (el de algunos, los que en su momento se denominaron objetores escolares, es dejar los estudios en cuanto puedan: por eso la consolidación de los PCP es una buena noticia). Esos alumnos, si lo desean, podrán continuar después sus estudios en la FP de Grado Medio.

La reforma quiere potenciar los estudios de FP para los alumnos que abandonan tempranamente el sistema educativo. Para ello, su propuesta es “canalizar una proporción mayor de estudiantes hacia la FP”, “facilitar las vías de acceso a los Grados de FP” (las llamadas pasarelas), desarrollar la formación dual en España (ver Aceprensa, 17-02-2012) y reforzar los PCP.

Casi todas las organizaciones educativas, sociales y sindicales creen que ahora no es momento para reformas, pues la enseñanza se encuentra muy limitada por los recortes presupuestarios

Refuerzo de las materias básicas

Otro de los objetivos es “mejorar el nivel de conocimientos en materias prioritarias”. Como se dice en el documento del Ministerio, “los alumnos españoles tienen más horas de clase en total, pero menos horas de clase en lectura y matemáticas que sus compañeros de la OCDE. No ocurre lo mismo en ciencias: pero precisamente en ciencias España obtiene mejores resultados en PISA que en matemáticas y lectura, aunque significativamente por debajo de la media de la OCDE”.

Para cambiar el rumbo, el Ministerio propone concentrar los esfuerzos en las materias fundamentales de la ESO y, a la vez, reducir la gran variedad de modalidades y vías de Bachillerato. El énfasis debe ponerse en las matemáticas, las ciencias y la comprensión lectora.

Tres reválidas

También propone el Ministerio implantar la evaluación sistemática en todo el sistema educativo. “Los test externos y estandarizados –dice– mejoran los resultados académicos de los alumnos entre un 20% y un 40% de la desviación típica, tanto como si cada alumno hubiese estudiado medio curso escolar más al llegar 4º de la ESO”. Se apoya, además, en que “los resultados del Informe PISA 2009 sugieren que los países que emplean exámenes externos basados en estándares tienden a tener mejor rendimiento: los que los utilizan logran 16 puntos más que los que no, por término medio, en la OCDE”.

Para mejorar el rendimiento de los alumnos y, a la vez, tener una radiografía real del nivel educativo, se proponen tres evaluaciones externas, de ámbito nacional y autonómico, al final de la Educación Primaria, de la ESO y del Bachillerato (se suprimiría, por tanto, la actual selectividad). Al acabar la ESO, para acceder al Bachillerato o a la Formación Profesional será necesario superar esta prueba, que será diferente según la opción elegida. Los alumnos que terminen Bachillerato deberá superar una evaluación final para obtener el título. La nota final será la media de las calificaciones de Bachillerato ponderada al 60% y de la evaluación final ponderada al 40%.

Para mejorar la excelencia se propone dotar de mayor autonomía a los centros como “factor clave que mejora los resultados académicos de los alumnos”. Se fijan dos objetivos más, que apenas se desarrollan: intensificar el uso educativo de las TIC y mejorar el aprendizaje de las lenguas extranjeras.

En un contexto de grave crisis económica

Hasta ahora, la recepción de estas propuestas ha sido variada, teniendo en cuenta que faltan muchas cosas por conocerse y que lo que se ha presentado son solo unas propuestas para el futuro anteproyecto de ley. No se dice en este documento si va a desarrollarse una nueva orden de conciertos, reivindicación que reclama todo el sector de la enseñanza concertada; ni de la regulación de la asignatura de Religión (especialmente de su alternativa); ni de otros muchos aspectos educativos que, quizás, más adelante, aparezcan en el anteproyecto.

Determinados sectores de la izquierda educativa –organizaciones de padres, partidos y sindicatos– han vuelto a atribuir carácter segregador a algunos puntos de la reforma, como la implantación de los itinerarios, pues siguen sin admitir el fracaso de la comprensividad. Otros sindicatos y organizaciones han advertido al Ministerio que algunas medidas pueden poner en peligro muchos puestos de docentes, pues afectan de lleno a los horarios y al currículo de los alumnos. Y casi todas las organizaciones sociales, educativas y sindicales han coincidido en que quizás no sea este el momento más apropiado para emprender medidas educativas de este calado, que deben contar con el apoyo y colaboración de los docentes, cuando la generalización de los recortes económicos y sociales están empeorando progresivamente las condiciones en las que se desarrolla la educación en los centros educativos.

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