Los profesores están satisfechos con la docencia y descontentos con su consideración social

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Duración lectura: 11m. 53s.

Los rasgos sociológicos del profesorado español no universitario
Según el concepto que tienen de sí mismos, los profesores españoles están muy motivados para enseñar, aunque echan en falta una mejor preparación profesional. Aparentemente más altruistas que la media, no se sienten suficientemente reconocidos por la sociedad y se quejan de poca cooperación por parte de los padres y los alumnos. Apreciaciones que mueven a creerles cuando aseguran que trabajan por vocación. Éstos son algunos de los datos recogidos en el estudio sociológico sobre El profesorado en la España actual que han realizado los profesores Pedro González Blasco y Juan González-Anleo (1).

La encuesta se realizó entre 1.500 profesores no universitarios de centros públicos y privados de toda España. Dos de cada tres centros son públicos, y, de los privados, la mayoría son concertados.

Los profesores de enseñanzas no universitarias son mujeres en un 58%. El profesorado femenino es mayoritario en la educación infantil, donde 9 de cada 10 profesores son mujeres. En EGB esta proporción desciende a 6 de cada 10, y en el Bachillerato y COU hay ligera mayoría de varones (52,4%).

El profesorado es joven: la edad media es 37,8 años; el 4% tiene menos de 25 años y tan sólo el 20% supera los 46 años. En su mayoría están casados (63,8%) y tienen uno o dos hijos (61,8%). Han nacido, en su mayor parte, en poblaciones pequeñas, de menos de 50.000 habitantes, y suelen permanecer en la comunidad autónoma de procedencia.

Sus ideas

En cuanto a sus creencias religiosas, se declaran católicos el 75%; indiferentes, un 15 %; ateos, un 6%; y un 4 % no responden. De los católicos, se consideran:

Practicantes ……………………………. 44%

Poco practicantes …………………….. 32%

No practicantes………………………… 24%

Sus posiciones políticas están repartidas en su mayoría entre el centro (34%) y el centro-izquierda (33%); quedan un 11% para el centro-derecha y un 5% para la izquierda.

En comparación con el resto de los españoles, su grado de asociacionismo es alto, ya que el 32,4% de los profesores pertenecen a alguna asociación (la tasa de asociacionismo de la población total es del 22%). Participan con preferencia en los sindicatos, seguidos de los grupos educativos, artísticos y culturales. Un 11,4% colaboran en asociaciones benéficas o religiosas. La atracción por los partidos políticos es muy escasa: están afiliados a alguno sólo el 17% de los encuestados.

Cómo describen su profesión

Los docentes tienen una alta estima de su profesión y son conscientes de su responsabilidad personal y social. Cuando clasifican las características de su profesión, consideran que posee mucho de:

Servicio esencial a la sociedad…………………………..73%Prioridad de los alumnos en el trabajo docente ….. 61%Iniciativa y creatividad como rasgos primordiales..52%Auténtica vocación que exige plena dedicación….. 46%

Y los rasgos que más valoran en la docencia, según su grado de aceptación, son:

Iniciativa y creatividad………………… 90%

Competencia docente…………………… 72%

Autonomía en el ejercicio…………….. 65%

Se les propuso que valoraran de 1 a 6 una serie de actitudes del profesor y el resultado fue:

Que sea simpático, alegre, tenga buen humor………… 5Que sea exigente, sepa imponer orden………………….. 4Que sea ordenado, organice bien las clases……………. 3Que sea abierto y comprensivo…………………………….. 2 Que se explique con claridad y sea ameno…………….. 2Que disfrute con las clases y demuestre entusiasmo.. 2

Al señalar las cualidades más importantes para el ejercicio de su profesión, destacan la preparación profesional (60%), y casi a la par la motivación y entusiasmo por la enseñanza (59%). Con porcentajes bastante inferiores figuran la paciencia y comprensión (26%), la dedicación plena a los alumnos (20%), la habilidad expresiva-comunicativa (18%) y, en último lugar, la capacidad para diagnosticar y orientar a los alumnos (14%).

Resulta lógico ese orden cuando se analizan sus respuestas sobre los cambios que desearían para su mejora profesional. El primer lugar corresponde a la mejor consideración social de la labor docente, con el 19,5%. En segundo lugar aparece la necesidad de formación permanente (19,2%) y en tercero la actualización de conocimientos (12,5%). Sólo en sexto lugar aparece, con un 8,1%, más salario.

La mayoría (62,8%) desean realizar cursos de actualización para mejorar su práctica docente, y un 22,7% para aumentar sus conocimientos. De hecho, en los últimos cinco años han realizado estos cursos el 76,6% de los profesores encues-tados. Contrasta este último dato con la baja frecuencia de suscripciones a revistas (36%); y tan sólo han escrito libros o artículos el 12,3%.

En su opinión, los tres problemas principales que existen para el ejercicio de su tarea son: 1) disponer de medios didácticos necesarios; 2) falta de estímulos económicos; 3) mantener la disciplina.

Gente con vocación profesional

Entre las razones iniciales por las que eligieron esta profesión sobresalen, en una pregunta que admite respuestas múltiples, la de “Tengo vocación” (46,8%) y “El trato con jóvenes” (31,1%). También destacan “Es una profesión humanística” (26,1%) y “Es una profesión a través de la cual puede mejorarse la sociedad” (20%).

Señalemos que hay un 7,8% que se inclinó a la docencia porque “Se trata de la profesión que deja más tiempo libre y tiene más vacaciones que otras”. Este orden de elección se mantiene prácticamente sin variaciones cuando los encuestados señalan las razones actuales para dedicarse a la enseñanza. Por lo que luego no resulta extraño comprobar que la gran mayoría de los profesores, el 83,7%, continuaría con la enseñanza si tuviera la posibilidad de elegir de nuevo.

Son coherentes estos resultados con los que aparecen cuando se les pregunta sobre su grado de satisfacción con el oficio, ya que un 15,7% están “muy satisfechos” y un 73,2% “satisfechos”, porcentajes altos si se comparan con los de los funcionarios no docentes, de los que sólo el 58% se declaran satisfechos.

La satisfacción con respecto a los estudios que realizaron es baja (55,3%), y lo mismo ocurre con la colaboración de los padres, que sólo consideran satisfactoria un 47,2%. Los motivos principales de insatisfacción son la remuneración (43,2%) y las expectativas de promoción (35,5%).

El 86% de los profesores encuestados opinan que la consideración social de su profesión debe ser mayor o mucho mayor.

Cuando enjuician las instituciones de formación del profesorado, destaca por encima de todo la rotunda afirmación del 90%, de que en las Escuelas de Magisterio, por falta de prácticas docentes, no se les enseñó a enseñar.

Los alumnos, poco motivados

El profesorado considera mayoritariamente (58%) que el alumno está capacitado para seguir sus estudios, pero sólo un escaso 9,6% opina que están motivados para los estudios. El 53,5% considera que el alumno medio actual es menos trabajador que el de otras épocas, y un 31,8% indica que suele ser pasivo y con poco sentido de la responsabilidad.

Aunque los profesores consideran el mantenimiento de la disciplina como uno de sus problemas docentes, sólo un 18,9% se muestra de acuerdo con la afirmación: “Los alumnos necesitan fuerte disciplina y autoridad por parte del profesor”. Se muestran poco autoritarios, sin que aparezcan diferencias significativas en función de la edad de los encuestados. También reconocen (45,4%) que “el uso de recompensas y castigos no es el mejor medio para que los alumnos trabajen.”

Sin embargo, conviene destacar que el 58% considera muy o bastante eficaz la labor de tutorías con los alumnos, frente a un 39% que la califican de poco o nada eficaz.

El papel de los padres

Recordemos que sólo un 47,2% consideran satisfactoria la colaboración de los padres, por lo que resulta paradójico comprobar que los propios profesores, en un 72%, no cooperan con el colegio de sus hijos, aunque el 46% manifieste que el Consejo Escolar es un buen medio de participación en la comunidad educativa. También consideran (49%) que las Asociaciones de Padres son “beneficiosas” y estiman (45%) que son buenas sus relaciones con el claustro de profesores.

El estimular y motivar a los hijos es el papel básico de los padres, en opinión del 59% del profesorado. También consideran (29%) que deben crear en el hogar un clima de trabajo, y un 21% buscan la colaboración con ellos. Sólo un 5% estima que deben ejercer una crítica política del trabajo del centro.

Visión crítica de la sociedad

Su visión de la sociedad española es bastante crítica, si nos atenemos a las siguientes afirmaciones:

Se nota un notable déficit de cultura cívica…………………….. 77%Existe una notable corrupción………………………………………. 66%Nuestra sociedad es fundamentalmente injusta……………….. 54%La democracia española es sobre todo formal, no real……… 51%

A lo que podríamos añadir que sólo un escaso 16% considera que exista un “sistema de valores sólidos y de notable nivel ético”.

Se muestran favorables a los cambios introducidos por la LOGSE, con alta apreciación (89%) de la reconversión profesional de los docentes y su perfeccionamiento permanente, así como de la conversión de la Educación Infantil en etapa obligatoria (87%) y la extensión de la enseñanza obligatoria hasta los 16 años (81%).

Conviene destacar también que, si bien 6 de cada 10 profesores se muestran partidarios de la selectividad, un 45% están en desacuerdo con la reducción del bachillerato a 2 años, y mayoritariamente (67%) manifiestan su desacuerdo con la reducción de las asignaturas humanísticas en este nivel.

José Manuel CerveraLa formación de los profesores en Europa

La formación de los profesores no universitarios pasa por momentos de inestabilidad en los principales países europeos, donde se busca la adaptación necesaria a las nuevas condiciones de la enseñanza.

Actualmente, los profesores en Inglaterra y Gales acceden a la enseñanza pública tras obtener en la universidad un diploma que exige dos cursos de formación pedagógica. Pasan de 29.000 los estudiantes que, en 70 universidades, siguen estos cursos.

El gobierno británico pretende ahora que en la formación de sus profesores se dé preferencia a la práctica en los colegios. El plan empezaría con pocos estudiantes. Los “aprendices” recibirían enseñanza a distancia por ordenador y acudirían profesores tutores, docentes en ejercicio y universitarios, que comprobarían sus progresos.

Las universidades opinan que el nuevo sistema resultaría muy costoso y, además, no funcionaría, porque los profesores en ejercicio no disponen de tiempo para formar a los aspirantes. Sin embargo, varias escuelas participan ya en experiencias en las que se responsabilizan totalmente de la formación de nuevos profesores, ayudados por expertos cuando lo estiman necesario.

Más revolucionaria es la propuesta del ministro de Educación John Patten, que pretende convertir a madres de familia, que ya han criado a sus hijos, en profesoras de preescolar tras seguir un curso de formación pedagógica especial, y aunque no tengan diploma universitario. Sus críticos temen que se deterioren la enseñanza en estos centros y la imagen de la profesión. Quizás el gobierno abandone el proyecto, pues no ha vuelto a hablar de él desde agosto.

En el Estado alemán de Baden-Württemberg se mantienen la Escuelas Pedagógicas Superiores como únicas para la formación de sus maestros; pero sus días están contados. En un reciente informe, aunque se reconoce que han realizado un “trabajo sólido” en la formación de los maestros, se aconseja su integración en las uni-versidades como facultades de Ciencias de la Educación.

El ministro de Educación del Estado prefiere otra solución: la “cooperación”, que prevé mantenerlas como escuelas especiales independientes, ampliadas y en estrecha colaboración con las universidades. “Esta solución -señala el ministro- resultará cara, pero bien lo merece la formación de nuestros maestros”.

En Bélgica, el ministro de Educación Michel Lebrun anunció en febrero su intención de reformar las Escuelas Normales estableciendo “pasarelas” con la enseñanza superior y dándoles una nueva organización interna para enriquecer la formación inicial de los maestros. Sugiere que se abran al mundo exterior con más actividades complementarias, que estimulen el trabajo en equipo, pero sobre todo que impulsen el conocimiento directo por parte de los futuros profesores de lo que pasa en la escuela.

Los Institutos Universitarios de Formación de Maestros, creados en Francia hace dos años como alternativa a las Escuelas Normales, recibieron muchas críticas por los partidos UDF y RPR, entonces en la oposición y ahora en el gobierno. Los estudiantes se preparan durante dos cursos para cualquier puesto docente, sin distinción entre maestros y restantes profesores no universitarios. En su día, esta solución fue calificada en el Parlamento como “utopía simplista de cuerpo único”.

El gobierno no se atreve ahora a suprimir estos Institutos, pero pretende que los estudiantes sigan al mismo tiempo el primer curso en ellos, más un curso “pluridisciplinar” en la universidad. Los Institutos se someterían al régimen universitario en cuanto a la concesión de créditos para la preparación de las oposiciones de segundo grado y a la contratación de sus profesores, que pasarían a formar parte de la universidad.

La formación de los profesores de Suiza presenta notables diferencias, ya que existen 150 instituciones que la imparten. La desigualdad es, sin duda, la característica más sobresaliente de esta formación: cada cantón aplica la política educativa que considera más conveniente.

Como primer paso hacia la armonización de la formación, la Confederación de Directores de Educación de los Cantones propuso la creación de Escuelas Pedagógicas Superiores. Formarían a los profesores de los distintos niveles escolares con un plan equilibrado de formación teórica, investigadora y práctica y se responsabilizarían también de la formación continua del profesorado. Han previsto un periodo de formación de tres cursos, aunque habría excepciones para los diplomados universitarios.

José Manuel Cervera _________________________(1) Pedro González Blasco y Juan González-Anleo. El profesorado en la España actual. Informe sociológico sobre el profesorado no universitario. Fundación Santa María / Ediciones SM. Madrid (1993). 271 págs.

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