Los lucrativos campus norteamericanos en el extranjero

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Duración lectura: 2m. 24s.

En países de Latinoamérica, Asia o Europa, hay más demanda que oferta de plazas universitarias. Empresas norteamericanas que dirigen universidades con ánimo de lucro han acudido a rellenar la laguna. Lo cuenta Anna Kuchment en Newsweek (13 enero 2003).

“En otro tiempo, los economistas norteamericanos se burlaban de la educación universitaria por ser la única industria en que quienes consumen el producto no lo compran; quienes lo producen, no lo venden, y quienes lo financian, no tienen control sobre él. Esta descripción, hecha en los años setenta, ya no es tan exacta desde la aparición de las primeras universidades lucrativas en Estados Unidos. Controladas por empresarios, estos centros -más de 700- venden una educación práctica para alumnos de mentalidad práctica, y con ello ganan buen dinero. Ahora se están desarrollando en el extranjero, creando las primeras multinacionales, en un sector que siempre ha mirado con sospecha las cuentas de resultados”.

La explicación es que hay demanda. “Se espera que el número de alumnos universitarios se doble en los próximos 25 años y alcance 170 millones en todo el mundo. La enorme demanda excede la oferta, porque en los años noventa se produjo una inversión masiva a escala mundial en la escuela primaria y secundaria, pero no en la universidad. El número de alumnos matriculados en enseñanza primaria y secundaria ha subido un 18% en todo el mundo, crecimiento que es más del doble del registrado en cualquier otra década anterior. Ahora muchos de esos jóvenes salen de la escuela y no encuentran plaza en las universidades de sus países, las cuales, no obstante, no ven con buenos ojos la competencia de las lucrativas”.

Entre estas compañías, Sylvan Learning Systems, la más grande de todas, cotiza en bolsa y cuenta un total de 60.000 alumnos en Latinoamérica y Europa occidental, donde opera desde 1999. Otra de las empresas más fuertes en este sector, Apollo International, abrió recientemente tres campus universitarios en Brasil y uno en la India, y tiene proyectado uno más en México. Su objetivo es tener 30 ó 40 campus solo en Brasil, con 100.000 alumnos, dentro de diez años.

Estas universidades disfrutan de amplios márgenes de beneficio, del 20-30%. El secreto es, desde luego, que atraen estudiantes interesados en una enseñanza que será su pasaporte a empleos bien remunerados, y están dispuestos a pagar por ella. Pero otro ingrediente de la fórmula consiste en recortar gastos. No hay deporte ni otras actividades extraacadémicas; las instalaciones se aprovechan al máximo, con varios turnos de clases, durante todo el año. Por eso, el sindicato brasileño de profesores universitarios avisa que las empresas extranjeras llevan camino de convertir la enseñanza superior en una “industria de títulos”, con perjuicio de la calidad.