Las cifras de la enseñanza en la OCDE

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Sube el gasto y baja el alumnado
El informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de 1998 sobre el estado de la enseñanza en los 29 países miembros (1) aporta una exhaustiva descripción del funcionamiento de los distintos sistemas educativos. Las estadísticas permiten identificar los puntos fuertes y débiles de cada país y los cambios producidos en los últimos años. En cuanto a la evolución del sector, un punto destaca en la mayoría de los países industrializados: se gasta más dinero en menos estudiantes.

Cuando se quiere introducir innovaciones en la enseñanza, es corriente justificarlas acudiendo a la experiencia de otros países: de ahí el interés de las comparaciones internacionales. Sin embargo, por la ausencia de criterios de medida uniformes, los datos de los distintos sistemas educativos no siempre son fácilmente comparables de forma inmediata. Además, para valorar las estadísticas debe tenerse en cuenta el entorno social y económico de cada país. La OCDE agrupa a la mayoría de los países que se suelen considerar industrializados; pero la distancia entre los extremos superior e inferior es notable.

De todas formas, el informe publicado por la OCDE suministra datos indispensables para diseñar la política educativa de un país. Presenta una amplia serie de comparaciones estadísticas sobre los sistemas de enseñanza de los países miembros de la organización. Los 36 indicadores seleccionados permiten analizar los sistemas de enseñanza según varios aspectos fundamentales: el contexto económico y social, las tasas de escolarización a distintos niveles, los gastos y la financiación, la situación del profesorado, los resultados académicos, la rentabilidad económica de los títulos… Los datos corresponden, en general, al curso escolar 1994-95.

Aumenta el gasto

En los últimos años ha aumentado considerablemente la inversión, tanto pública como privada, en el sector educativo.

El total de recursos públicos y privados que los países de la OCDE dedican a la enseñanza es, de media, el 5,9% del PIB. Sólo en 5 de los 29 miembros de la OCDE el gasto es inferior al 5% del PIB. Algunos países han incrementado notablemente su dotación a la educación; uno de ellos es España, que ha pasado de gastar el 4,2% de su PIB de 1990 al 5.8% en 1995. (Ver tabla 1).

En general, el porcentaje del PIB gastado en enseñanza es proporcional a la riqueza del país, como se observa en la tabla. En cambio, en cuanto a la distribución del gasto según su fuente (pública o privada), hay pocas diferencias. Con independencia del gasto total, la parte privada es siempre pequeña, en torno al 10%, y que un país sea más rico no significa que la proporción de gasto privado sea mayor, ni tampoco lo contrario. La única tendencia reconocible está en los países asiáticos, donde el gasto privado es claramente superior a la media. Así, en Corea, el gasto privado (2,58% del PIB) es más de dos tercios del gasto total (3,6% del PIB); en Japón, el gasto privado (1,16% del PIB) es la tercera parte del total (3,6% del PIB). También se sale de la tónica general Estados Unidos, donde las fuentes privadas aportan un tercio de los recursos empleados en la enseñanza (1,67% del PIB, del 5% total).

Resultan especialmente significativos los gastos por alumno en cada nivel de enseñanza. Los datos utilizados en el informe para calcular ese importe comprenden sólo los gastos de los centros de enseñanza (tanto públicos como privados) y no incluyen las subvenciones públicas para el mantenimiento de los estudiantes.

En este capítulo hay grandes diferencias entre los países, tan grandes como las de nivel de vida. Entre los que gastan más (Estados Unidos, Suiza, Austria y Canadá) y los que gastan menos (México, Grecia, Hungría y Corea) la horquilla va desde 5.800 dólares a unos 1.000 en la enseñanza primaria, y de 7.600 a 1.600 dólares en la secundaria.

El gasto por alumno en España está por debajo de la media de la OCDE, tanto en la enseñanza primaria (2.628 dólares frente a una media de 3.546) como en la secundaria (3.455 frente a 4.606).

Por lo que respecta a la enseñanza superior, las diferencias en el gasto por estudiante permiten intuir la calidad de enseñanza que cabe esperar en cada país. El país “tipo” de la OCDE gasta 8.134 dólares por alumno. Sin embargo, países como Australia, Canadá, Suecia, Suiza y Estados Unidos gastan más de 10.000 dólares por alumno. Entre 7.000 y 10.000 dólares por alumnos están doce países. Y por debajo de la media quedan once países, entre los que se encuentran no sólo los de menor riqueza, sino también Bélgica, Francia, Italia o España. El caso de España muestra claramente cómo una gran expansión del alumnado de la enseñanza superior no ha ido acompañado de un aumento paralelo de la financiación, de modo que el gasto por alumno (4.944 dólares) sólo está por delante del de Hungría (4.792) y Grecia (2.716 dólares).

Catorce años en las aulas

Si se tiene en cuenta la duración hipotética de la escolarización de un niño de cinco años, en la mayor parte de los países las jóvenes generaciones pasarán entre 14 y 15 años en las aulas a tiempo completo (ver tabla 2). Este dato puede servir para darse cuenta de la importancia de la enseñanza como fenómeno de masas. Entre los países que más años mantienen a los niños en las aulas (casi 19 años) están Australia, Bélgica y Suiza; el otro extremo es México, con una esperanza de escolaridad de 12 años. No aparecen los datos de Turquía, donde en 1990 la duración media de la vida escolar era inferior a 10 años.

La proporción de alumnos que terminan con éxito la enseñanza secundaria en cada generación resulta uno de los índices más significativos de la extensión de la enseñanza (ver tabla 3). Esta tasa de éxito alcanza por lo menos el 72% en todos los países excepto en México (26%). En 12 de los 24 países de los que se dispone de datos, la tasa está por encima del 85%, y en Bélgica, Finlandia, Japón, Nueva Zelanda, Noruega y Polonia supera el 93%. Canadá, España y Estados Unidos están por debajo de 75%.

El acceso a la enseñanza superior

El informe calcula la tasa de los que se inscriben por primera vez en la enseñanza universitaria, en proporción al número de personas con la edad teórica para iniciar los estudios. La media en los países de la OCDE se sitúa en un 34%, y es especialmente alta en Estados Unidos (52%), Finlandia (45%) y Polonia (48%).

En el caso de la enseñanza superior no universitaria, la media es menor (19%). Además, las diferencias entre los países son especialmente significativas: algunos, como Dinamarca o Polonia, apenas llegan al 20%, mientras que Estados Unidos está por encima del 30%. La explicación está en la existencia o no de un sector importante de enseñanza superior no universitaria. En países como Holanda, España o Italia apenas existe, mientras que en otros, como Japón, Suecia o Bélgica, está bastante desarrollado.

Entrar en la Universidad no garantiza obtener el título. La tasa media de obtención de un título de primer ciclo (diplomatura/bachelor/licence) es del 15%. Superan el 30% en Canadá, Australia e Inglaterra; si se trata de un título de segundo ciclo (licenciatura/ master/maîtrise), la media es del 5.3%, y destacan Australia, Nueva Zelanda, Holanda y Gran Bretaña, que se sitúan por encima del 10%.

Título y trabajo

Obtener un título de enseñanza superior sigue siendo una inversión rentable. Las tasas de desempleo son en general mucho más bajas en el caso de los que han hecho estudios superiores, universitarios o no. En Finlandia, por ejemplo, la tasa de paro entre los que han obtenido un título universitario es del 6%, mientras que es del 15% entre los que solamente han completado la educación secundaria.

Por otra parte, la obtención del título ofrece ventajas salariales importantes. En todos los países, el salario medio de los que tienen un título universitario es de un 48% a un 65% superior al de los que sólo hicieron el segundo ciclo de enseñanza secundaria. La enseñanza superior no universitaria también proporciona ventaja salarial, pero más reducida.

Más profesores por alumno

Otro índice de la potencia del sistema educativo es la ratio profesores/alumnos. Aunque no refleja directamente la calidad de la enseñanza -que depende también de otros factores, algunos no numéricos-, da una medida de los recursos humanos que se destinan a la educación.

En la enseñanza primaria, la media de los países miembros de la OCDE es de un profesor por cada 18 alumnos. Los extremos van desde 1/28 en Corea y México a 1/13 en Austria, Alemania, Hungría, Italia y Suecia. (Ver tabla 4).

Pero es preciso interpretar los datos, sobre todo en la enseñanza secundaria. La ratio puede deberse menos a las políticas educativas -que tienen mucha influencia en el numerador- que a la demografía -que determina el denominador-. Así ocurre en Europa. En toda la zona OCDE, la tendencia general de los últimos decenios es el aumento constante de la proporción de jóvenes que acceden a la enseñanza. Sin embargo, el número absoluto de estudiantes ha empezado a bajar en la mayor parte de los países europeos, a causa del descenso de la natalidad.

En todos los países, la proporción profesores/ alumnos sube en la enseñanza secundaria, a 1/15 de media. En Europa, buena parte del aumento -anota el informe- obedece a que la reducción del alumnado se ha notado más tarde en la secundaria, y todavía no se ha adaptado a ella el contingente de profesores.

En la enseñanza superior la media es de 1/15. Los extremos son Grecia e Italia, con menos de 1/23, y México y Hungría, con más de 1/10.

Computadoras en las aulas

El informe incorpora un nuevo indicador con respecto a las ediciones anteriores: el uso de las computadoras en las escuelas. En concreto, se analiza la accesibilidad de los alumnos a las computadoras y la frecuencia con que son utilizadas durante el horario escolar. Las diferencias entre los países son enormes: los alumnos españoles son los que menos usan el ordenador (el 32% de las escuelas no tiene equipo informático), mientras que en Estados Unidos el ordenador está presente en el 99% de las escuelas.

Ricardo Vela_________________________(1) Education at a Glance. OECD Indicators 1998 / Regards sur l’éducation. Les indicateurs de l’OCDE 1998, OECD Publications, París (1998), 432 págs., 295 FF (44,97 euros).

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