La escuela libre en una sociedad abierta

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Dentro de la polémica italiana sobre la financiación pública de las escuelas no estatales, el profesor Dario Antiseri defiende en Avvenire (21 septiembre 2001) que la libertad de enseñanza expresa y favorece una sociedad abierta.

Pienso que los que se oponen al cheque escolar (o, si se prefiere, a la desgravación fiscal) se colocan en el campo de los adversarios de la libertad. Van a engrosar así, quizá con la mejor de las intenciones, las filas de los estatalistas, cuya mente está oscurecida por la nefasta ecuación según la cual solo es bueno lo público, solo es público lo estatal, y es estatal lo que puede convertirse en dominio de los partidos. Sin embargo, algunos han expresado el temor (…) de que con el cheque escolar surjan y se consoliden escuelas de orientación confesional, con el resultado de “un sistema educativo constituido por enclaves relativamente cerrados, dedicados esencialmente a defender la propia identidad”. En una sociedad multiétnica y multiconfesional esto constituiría un obstáculo al diálogo, con la consecuencia de que nuestros hijos se criarían “en islas”.

Sobre esta delicada y, sin duda, neurálgica cuestión, me permitiría hacer notar: 1) En la situación actual es imposible que ningún hombre viva “en una isla”. 2) El cheque escolar no obliga a que los católicos, valdenses, testigos de Jehová, budistas, musulmanes, vayan a escuelas confesionales. 3) Un Estado de derecho no puede prohibir este tipo de escuelas (¿acaso habría que cerrar el liceo hebreo?). 4) Tales escuelas deberán aceptar los principios fundamentales que inspiran nuestra Constitución, si no quieren ser suprimidas. 5) La temida balcanización de la sociedad -si es esto lo que se teme- ha ocurrido justamente en países donde la libertad de enseñanza había sido suprimida.

6) Las escuelas que expresan una determinada orientación no son en absoluto una amenaza para el Estado de derecho, más bien satisfacen exigencias fundamentales y legítimas; se preocupan de la diversidad, y la diversidad de visiones del mundo y de valores elegidos es la esencia de la sociedad abierta, la cual está cerrada solo a los intolerantes. 7) El peligro para la pacífica convivencia es la negación de la diversidad, y no su afirmación abierta, leal, tolerante y públicamente controlable. No hay que olvidar que la opresión de la diversidad es a menudo la primera causa de su violenta explosión. 8) Es errada la difundida opinión según la cual las escuelas de orientación confesional serían por definición acríticas y dogmáticas y, por lo tanto, un peligro para la democracia. Las instituciones, como las fortalezas, funcionan si es buena la guarnición, y las guarniciones acríticas y dogmáticas pueden anidar en cualquier parte, en escuelas estatales y en las no estatales.

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