La clave del éxito en la provincia de Alberta

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 3m. 42s.

¿Cómo saber qué funciona en educación?
Cuando los europeos buscan la clave del éxito escolar miran a Finlandia (cfr. Aceprensa 52/04). No en vano sus alumnos ocupan los primeros puestos en los informes PISA, canon de la evaluación internacional de los conocimientos del alumnado de 15 años en los países de la OCDE. En Norteamérica, los estudiosos viajan a la provincia de Alberta (en el oeste de Canadá), que tiene el mejor sistema de enseñanza pública del país.

En los exámenes nacionales de 2004, los alumnos de 13 y 16 años de Alberta quedaron los primeros en matemáticas y ciencias, y los terceros en escritura. Y en el informe PISA 2003, estaban entre los cuatro primeros puestos. ¿Cómo lo hacen?

Alberta está recogiendo el fruto de un sostenido esfuerzo de mejora de las instalaciones escolares, creciente atención a la preparación del profesorado y un mayor énfasis en las materias básicas del currículo (matemáticas, ciencias, lengua). Pero eso lo hacen otros muchos, sin el mismo éxito. Alberta controla además la calidad de la enseñanza. En cada nivel se fijan unos objetivos que el sistema debe alcanzar (porcentaje de alumnos que superan el nivel, porcentaje de excelencia, etc.), y cada año se hace una auditoría sobre los resultados. Los alumnos se someten a un riguroso programa de exámenes de carácter provincial, a los 8, 11, 14 y 17 años, y los resultados se publican. En el conjunto de los tres primeros niveles en 2005-2006, el 76,9% superó las pruebas y el 19,1% con calificaciones sobresalientes (los resultados publicados solo distinguen entre “aceptable” y “excelente”).

En la organización escolar, el sistema ha optado por la libre elección de escuela, la competencia y la autonomía.

Así describe “The Economist” (23-09-2006) el sistema aplicado en la capital, Edmonton: “La financiación de una escuela depende del número de alumnos. Cada colegio gestiona su presupuesto, y gasta el dinero en sus propias prioridades educativas, siempre que siga el currículo provincial. Los estudiantes son libres de elegir cualquier escuela de la ciudad (y así lo hacen el 57%), y no tienen que ir necesariamente a la de su barrio. Pueden elegir escuelas que acentúan especialmente alguna materia (arte, deporte, liderazgo, escuelas solo para chicas, cultura aborigen, y muchas otras alternativas), o simplemente solicitar plaza en las escuelas con mejores resultados académicos. En cada grado los estudiantes se someten a exámenes anuales y los resultados se publican”.

Si alguien propusiera un sistema de este tipo en España, los supuestos defensores de la escuela pública dirían inmediatamente que esto llevaría a la privatización; los que se escandalizan de que se publique una clasificación de los colegios por resultados académicos, asegurarían que tal sistema fomenta el elitismo; y organizarían protestas indignadas si la financiación pública de una escuela dependiera del número de alumnos que es capaz de atraer.

Gracias a ese sistema, en Alberta las escuelas públicas son más atractivas que las privadas, mientras que en el conjunto de Canadá la tendencia está siendo la contraria: la insatisfacción con la calidad de las escuelas públicas ha llevado a que los alumnos de las privadas hayan crecido un 20% en la última década.

Según el informe anual sobre las escuelas (2), el 85% de los padres se manifiestan satisfechos con el funcionamiento del sistema escolar de Alberta. “La prueba decisiva es que los ricos envían a sus hijos a las escuelas públicas, no a las privadas”, declara al semanario británico el hasta hace poco director del distrito escolar de Edmonton, Angus McBeath.

Pero también en Alberta hay cosas mejorables. La tasa de alumnos que termina la enseñanza secundaria es el 79%, de modo que uno de cada cinco abandona antes de tiempo. Es verdad que, gracias al empuje económico de la provincia, es fácil para un joven encontrar un empleo bien pagado. Además, buena parte de los que abandonan terminan los estudios más tarde, como lo demuestra el que, entre los habitantes de 25-34 años, el porcentaje de los que tienen el diploma de secundaria haya crecido hasta el 91%.

Otro punto negro es que los resultados de los alumnos aborígenes e inmigrantes están por debajo de los de los otros.

ACEPRENSA____________________(2) www.education.gov.ab.ca/annualreport/