Estudiantes sin fronteras, en busca de universidades baratas

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Duración lectura: 5m. 51s.

Escocia quiere cobrar a los alumnos de otras partes del Reino Unido, mientras que los escoceses no pagan

Tradicionalmente, el motivo para ir a estudiar al extranjero ha sido entrar en una universidad prestigiosa. Ahora, en Europa, no pocos estudiantes emigran para ingresar en una universidad que les cueste menos dinero o que les permita matricularse en los estudios para los que no obtuvieron plaza en su propio país.

De entre los europeos, los británicos eran los menos viajeros. Tienen buenas universidades en casa, y cuando salían iban a Estados Unidos o Australia. Pero tras la subida de las matrículas aprobada por el nuevo gobierno, están descubriendo que puede ser preferible ir a otros países europeos.

Con el nuevo sistema de financiación universitaria que entrará en vigor en 2012-2013, las universidades inglesas podrán cobrar por curso hasta un tope de 9.000 libras (10.250 €), cuando hasta ahora el máximo era unas 3.300 libras. Para no cerrar el paso a los estudiantes con menos medios, ya con el sistema actual el Estado da becas y créditos a los que los necesitan. Y los alumnos empiezan a devolver el crédito al terminar la carrera, cuando tienen unos ingresos de más de 21.000 libras anuales.

Nadie niega que la financiación actual de las Universidades es insuficiente, pero la reforma ha provocado airadas protestas de los estudiantes. A pesar de todo, no hay vuelta atrás. Así que entre los alumnos que no consiguen plaza en la Universidad deseada y los que prefieren no asumir una deuda que les pesará cuando empiecen a trabajar, surgen los candidatos a estudiar en universidades extranjeras más baratas.

La universidad austriaca es cada vez más frecuentada por sus vecinos alemanes, que huyen de la barrera del numerus clausus en su país

Holanda se ha convertido en un destino atractivo para los británicos, el tercero después de Australia y EE.UU. Allí hay cursos en inglés, y las 9.000 libras que costaría la matrícula en Inglaterra se transforman en 1.700 euros en Holanda. Según datos anteriores al comienzo de curso, la Universidad de Maastricht, que ofrece ocho programas en inglés, había recibido 450 preinscripciones de alumnos ingleses. Y varios centenares se habían inscrito en Groninga, que ofrece nueve licenciaturas en inglés. Los estudiantes británicos son bien recibidos en las Universidades holandesas, que quieren cultivar un perfil internacional.

Refugiados del numerus clausus

Pero a veces la presencia de un contingente excesivo de extranjeros puede suscitar reservas. Es el caso de Austria, que se ha convertido en una Universidad cada vez más frecuentada por sus vecinos alemanes. Mientras en Alemania los estudiantes se enfrentan a la barrera del numerus clausus en ciertas carreras, en Austria hay una política de puertas abiertas; de ahí que proliferen los alemanes en estudios como Medicina y Psicología. Además, los alumnos de otros países de la UE, al igual que los nacionales, no pagan tasas; y la lengua común allana las barreras culturales. ¿Qué más se puede pedir?

Austria tiene un sistema universitario orientado a la internacionalidad, y de hecho el 20% del alumnado es de origen extranjero. De estos, el 34% son alemanes, según datos de 2009, y en algunos centros universitarios constituyen hasta el 50%. Así que algunas autoridades universitarias se preguntan en Austria si se puede exigir al contribuyente nacional que financie la gratuidad de la educación superior para estudiantes extranjeros que no van a trabajar en el país.

Gratis para nacionales

Otra solución para no verse “invadido” es que el alumno que viene de fuera pague su matrícula. Es lo que ha propuesto el ministro de Educación de Escocia respecto a los estudiantes de otras partes del Reino Unido.

Dentro de su autogobierno, Escocia tiene su propia política universitaria. Por lo tanto, la subida de las tasas decidida para Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, no es de aplicación allí. Pero lo que el gobierno escocés teme es que muchos estudiantes ingleses vayan a las universidades escocesas identificándolas como la “opción barata”, ya que para los residentes en Escocia la matrícula es gratuita.

Por eso ha propuesto que las universidades escocesas puedan decidir qué matrícula cobran a los estudiantes del resto del Reino Unido, dentro de una escala que iría de 1.800 a 9.000 libras. Un grupo de trabajo formado por representantes del gobierno escocés y de las universidades ha sugerido un promedio de 6.375 libras.

Los partidos de la oposición han descalificado la idea como un ataque a los estudiantes del resto del Reino Unido.

Pero la realidad es que ya antes las autoridades de Gales se habían desmarcado de la subida de tasas acordada por el gobierno de Londres. La asamblea de Gales decidió que los estudiantes galeses pagarán una matrícula de 3.200 libras por curso, y que el gobierno subsidiará el resto del coste, aunque estudien en universidades de otras partes del Reino Unido. En cambio, los que vengan de fuera a estudiar en Gales deberán pagar la matrícula completa.

El gobierno catalán, por el aumento de las matrículas

En España el trasvase de alumnos entre universidades nunca se ha hecho por motivos económicos, ya que los precios de las matrículas son uniformes entre las universidades públicas. El Ministerio de Educación y las comunidades autónomas acuerdan una horquilla de precios para las matrículas. Actualmente, el precio de un curso oscila entre 900 y 1.400 euros según las carreras, con lo que apenas se cubre un 12% del coste real. En un contexto de crisis, en el que es difícil aumentar los fondos públicos para la enseñanza, esto se traduce en una financiación insuficiente.

Por eso, vuelve a plantearse el sensible tema del aumento del precio de las matrículas. El gobierno catalán ha sido el primero en sugerirlo (cfr. La Vanguardia, 12-10-2011). Su idea sería abrir un debate con todos los sectores implicados –universidades, consejos sociales, estudiantes…– para fijar qué parte del coste debería aportar el alumno, porcentaje que no sería superior al 30%.

Se trata de un debate tradicionalmente controvertido. Un sector considera que es injusto subvencionar a todos los alumnos por igual, y que sería más equitativo cobrar más a los estudiantes que pueden pagarlo y dar becas a los que realmente lo necesiten. Otros advierten que habría que ayudar también a los alumnos de clases medias, cuyos límites de renta no les permiten acceder a las becas generales del Estado. Por ello el aumento iría ligado a la creación de un fondo de becas propio.

El gobierno catalán parece inclinarse también por que cada comunidad autónoma fije los precios de las matrículas, ya que a ellas les corresponde financiar sus universidades. De todos modos, el debate está en sus inicios.