El claustro envejece y mejoran los resultados académicos

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Tendencias de la enseñanza en los países de la OCDE
Nueva edición del estudio Education at a Glance (1), que analiza los sistemas de enseñanza de los países de la OCDE a través de indicadores que comparan varios aspectos: el contexto económico y social, la financiación, las tasas de escolarización, la situación del profesorado y los resultados de la enseñanza. Este año el informe destaca la elevada proporción de profesores mayores de 40 y 50 años, sobre todo en primaria y secundaria; y los resultados académicos de los últimos años: los estudiantes saben más, pero muy poco más.

La gran ventaja de este estudio anual es que permite comprobar la evolución de la enseñanza en los países industrializados durante los últimos años (ver servicios 60/95, 5/99 y 84/00). Entre las novedades de este año hay algunos indicadores nuevos (como la edad de los profesores de primaria y secundaria o comparaciones de resultados académicos), datos de más países no miembros de la OCDE y cierto análisis de la década que acaba de terminar, en especial de los cambios producidos entre 1995 y 1998.

No hay grandes novedades en muchos indicadores, como en la inversión destinada a la universidad, la esperanza de escolarización o el número de alumnos por profesor, por lo que no nos referiremos a ellos.

El estudio sigue siendo más descriptivo que esclarecedor. Por ejemplo, entre 1990 y 1996, el gasto en educación creció más rápido que la riqueza nacional en la mayoría de los países de la organización. En cambio, desde 1995 la tendencia es la contraria. Si es bueno o malo, o si es consecuencia de aquel esfuerzo de principios de los noventa, el informe no lo dice.

Asimismo, mantiene la estructura de las primeras ediciones y los mismos indicadores, sin modificar excesivamente su definición. Este año, sin embargo, se han corregido muchos datos de años anteriores (por ejemplo, el sistema para calcular el producto interior bruto) y se han ajustado a los métodos y definiciones usados ahora. Las ediciones anteriores pierden cierta validez como libros de referencia, pero las comparaciones entre países están mejor ajustadas.

Proporción del PIB

Aunque la proporción del producto interior bruto (PIB) que cada país destina a educación no explica todo (cfr. servicio 84/00), sirve de punto de referencia. Teniendo en cuenta tanto la inversión pública como la privada, los países de la OCDE destinan, de media, el 5,7% del PIB (ver tabla 1). Los países que más gastan son Dinamarca y Corea: más del 7% del PIB. Les siguen Islandia, Noruega y Suecia, con más del 6,7%. Este año, sin embargo, una tercera parte de los países dedican menos del 5% de su PIB (en la edición del año pasado solo eran cuatro). Además, Holanda, Turquía y la República Checa gastan solo entre el 3,5% y el 4,7%.

La cifra mágica de gasto educativo está fijada desde hace años en el 6% del PIB. Con los datos actuales, más de la mitad de los países industrializados no solo no llegan, sino que tienden a la baja (aunque es cierto que la media, 5,7%, no se ha alejado lo suficiente de aquel porcentaje). No obstante, ni han sonado alarmas ni se han revelado las causas, al menos en este estudio. Lo cual hace sospechar que el porcentaje ideal que se enseña al resto del mundo no es otro que unas décimas más que el porcentaje medio sostenido durante unos años en los países ricos. Así, en vista de los altibajos de los noventa, es difícil de creer que sea el porcentaje ideal en todos los casos.

De hecho, en 11 de los 17 países que tienen datos comparables, el gasto en educación ha subido un 5% entre 1995 y 1998. En Dinamarca, Irlanda y Portugal ha aumentado más del 15% en ese periodo, y en Turquía, más del 60%. Lo que ocurre es que a excepción de Dinamarca, Grecia, Italia, Portugal, Nueva Zelanda y Turquía, el incremento del gasto ha sido inferior al crecimiento del PIB.

En la primera mitad de los noventa, el gasto en educación aumentó por encima del PIB en la mayoría de los países de la OCDE. Así, pasó del 5,3% del PIB en 1990 al 5,6% en 1995. Esa tendencia es la que se ha invertido desde hace un lustro. El gasto en educación ha aumentado entre 1995 y 1998, pero no se ha notado en el porcentaje del PIB. Los casos más notables han sido Canadá, la República Checa, Finlandia, Irlanda y México, que han reducido su proporción del PIB en más de 0,5 puntos porcentuales. La República Checa y México presentaban ya en 1995 uno de los porcentajes más bajos de PIB destinado a educación, y siguen en descenso.

Más peso en el gasto público

La proporción de gasto público en educación da idea de la importancia que se concede a la enseñanza, comparada con los demás sectores públicos. Los países de la OCDE destinan como media el 12,9% del gasto público. Corea, Islandia, México y Noruega, entre el 16% y el 22% del gasto público; Alemania, Grecia y la República Checa, menos del 10%. Como advierte el estudio, estas grandes diferencias se entienden mejor a la luz de la población estudiantil y el número de alumnos matriculados.

En 13 de los 18 países con datos comparables, la proporción de gasto público para la educación ha crecido un 5% entre 1995 y 1998, manteniéndose la tendencia iniciada en 1990. En Dinamarca, Grecia, Irlanda, Polonia y Portugal, el crecimiento ha sido del 15%. En Italia y Holanda, el gasto en educación ha subido a pesar de haber bajado la proporción en relación al total del gasto público.

La proporción relativa de gasto público y privado en relación con el PIB no ha variado mucho. Con los datos de 1998, si los países destinan el 5,7% del PIB a educación, el 4,6% procede de los fondos públicos. Los países que superan el 1,1% de inversión privada siguen siendo los mismos. Es decir, continúa la tendencia de una inversión privada cada vez mayor -que se notó especialmente en la pasada edición del estudio-, pero la gran parte de la financiación de la educación sigue saliendo de las arcas públicas.

Como conclusión, el estudio señala que el gasto en educación ha crecido más que en otras áreas públicas durante los últimos años (un punto más que en 1995, aunque en la edición del año pasado era el 14,4%). Pero hay que recordar que entre 1995 y 1998 este crecimiento ha sido menor que el crecimiento económico.

Gasto por alumno

Los alumnos de los países de la OCDE cada vez cuestan más. Cada alumno de primaria cuesta al año 3.915 dólares PPP (medida que tiene en cuenta las diferencias de los niveles de vida entre los países y no los tipos de cambio del mercado), el de secundaria 5.625 dólares, y 11.720 dólares el de los niveles superiores (universitarios o no). Estados Unidos sigue subiendo la media, por eso las cantidades son tan altas. En cambio, la media simple, que expresa el gasto del país típico, presenta cantidades más modestas: 3.940, 5.294 y 9.063 dólares en los niveles respectivos. Unas cantidades no muy diferentes a las del estudio anterior, con lo que las variaciones en cada país no son demasiado ilustrativas. Más interesante es el periodo 1995-1998, en el que, en términos absolutos y ajustándose a los precios de 1998, Australia, Dinamarca, Irlanda, Italia, España y Portugal han incrementado el gasto por alumno de primaria y secundaria en un 10%. En los demás países, salvo en la República Checa (-10%), el incremento ha rondado el 5%.

El número de matriculados no influye inmediatamente en el gasto por alumno de primaria y secundaria, pues suele pasar cierto tiempo hasta que se ajusta. La excepción es España, donde ha bajado un 10% el número de matriculados en primaria y secundaria en el periodo 1995-1998, pero el gasto por alumno ha subido.

En los niveles superiores ha ocurrido lo contrario en Austria, República Checa, Dinamarca, Hungría y Gran Bretaña. El gasto por alumno ha bajado más de un 10% en ese periodo debido a un rápido incremento de matriculados (10% más). En Irlanda y Portugal también ha subido sensiblemente, a pesar de un aumento de alumnos del 12% y el 46%, respectivamente. Los demás países han aumentado el gasto por alumno en más del 5% y no ha variado el número de matriculados. El único país que ha perdido alumnos en los niveles superiores ha sido Alemania.

Edad de los docentes

Este es un nuevo indicador, interesante en la medida en que se avecina una jubilación masiva de profesores y las escuelas se encuentran con la difícil tarea de atraer a buenos profesionales. En la mayoría de los países, hay un elevado número de profesores de más de 40 años (ver tabla 2). En Canadá, Alemania, Italia, Holanda y Suecia, el 60% o más tienen esa edad.

En 16 de los 18 países con datos comparables, los profesores de secundaria son mayores que los de primaria. Así, en Bélgica, Finlandia, Islandia, Italia, Luxemburgo y Suiza, la proporción de mayores de 40 años en secundaria es 11 puntos superior a la de primaria. En países como Corea, Eslovaquia o Gran Bretaña, solo el 20% de los profesores de estos niveles no han cumplido aún 30 años. En Alemania e Italia, son menos del 10%.

Esto no sería demasiado problema si muchos de estos países no tuvieran dificultades serias para contratar profesores. De hecho, la proporción de profesores de primaria y secundaria menores de 30 años ha sido prácticamente la misma entre 1996 y 1999, en todos los países de la OCDE. Pero el problema se agrava cuando países como Alemania, Italia o Suecia -con más del 40% de profesores mayores de 50 años- esperan que el número de matriculados aumente en esos niveles precisamente cuando estos profesores se jubilen.

En 10 de los 12 países con datos comparables, la proporción de profesores de primaria mayores de 50 años ha subido un 4% entre 1996 y 1999. En Alemania, Holanda y Gran Bretaña ha subido un 5%. En el primer ciclo de secundaria, el aumento ha sido del 6% en ese periodo. En Austria, Francia, Irlanda y Holanda ha crecido un 6%; en Alemania e Italia, un 10%.

Mejores resultados académicos

Como va dicho, casi todos los indicadores comparan los datos de los últimos años de la década de los noventa. Para los resultados académicos, el informe de la OCDE toma la referencia del Tercer Estudio Internacional sobre Matemáticas y Ciencias (TEIMC), terminado en 1995, y los compara con los resultados de la repetición de este estudio en 1999 (TEIMC-R) (ver tablas 3 y 4). De nuevo, los datos de 1995 han sido redimensionados para poder compararlos con los actuales: de ahí las diferencias con los publicados anteriormente (ver servicio 61/97).

En 9 de los 12 países con datos comparables, las puntuaciones en ciencias de los estudiantes de 13-14 años han sido mejores que en 1995. Aunque solo en Canadá (+19 puntos) y Hungría (+15 puntos) se ha registrado un aumento significativo.

La evolución se observa mejor al comparar la evolución media de estos cuatro años con lo que progresan, por término medio, los alumnos de la OCDE de los 12-13 años a los 13-14 años: 39 puntos en ciencias y 33 en matemáticas. Como se ha visto, en el mejor de los casos, Canadá, se ha avanzado la mitad que el progreso anual medio en ciencias.

Otro dato de interés es la comparación con la media de los 12 países de los que se tienen resultados. Así, por ejemplo, en 1995, los estudiantes de Hungría rondaban las notas de la media de la OCDE en ciencias; en 1999, en cambio, se han puesto en primer lugar, por encima de Japón y Corea. En el otro extremo, la República Checa, que estaba sobradamente por encima de la media en 1995, ahora figura en mitad de la tabla en ciencias. Italia, Nueva Zelanda y Estados Unidos estaban y están por debajo de la media.

En matemáticas se han producido muchos más relevos. La República Checa deja el primer puesto después de haber perdido 26 puntos (casi lo que se avanza de media en un curso). En cambio, el estilo asiático sigue teniendo éxito, pues Japón y Corea no se han movido de los tres primeros puestos entre esos años. Canadá es el único país que tiene un aumento significativo de las notas (+10 puntos) entre 1995 y 1999.

Chicos y chicas

Las diferencias en las notas de chicos y chicas en matemáticas y ciencias sigue reduciéndose en los países de la OCDE. De media, los chicos sacan 5 puntos más que las chicas en matemáticas. Los únicos casos llamativos son la República Checa (+17 puntos) e Inglaterra (+19 puntos). En Bélgica (-4 puntos) y Nueva Zelanda (-7 puntos), las chicas son mejores en la materia.

En ciencias sigue habiendo mayores disparidades: 18 puntos de diferencia a favor de los chicos. Donde hay más contraste es en la República Checa (+33 puntos), Inglaterra (+32 puntos), Hungría (+25 puntos), Corea (+21 puntos), Estados Unidos (+19 puntos) y Australia y Bélgica (+18 puntos).

Como curiosidad, las chicas de Corea, a pesar de sacar peores notas que sus compañeros en matemáticas, tienen mejores resultados que los chicos y chicas de los demás países de la OCDE. Después de comparar el TEIMC con el TEIMC-R, tres países que presentaban grandes diferencias en las notas de matemáticas de chicos y chicas en 1995, ahora están igualados: Japón, Corea y Holanda. En ciencias ha ocurrido lo mismo en Nueva Zelanda. Al contrario, Inglaterra no presentaba grandes diferencias en ciencias en 1995, pero ahora, como se ha visto, sí.

Ignacio F. Zabala_________________________(1) Education at a Glance: OECD Indicators. OECD. París (2001). 406 págs. 49 euros.

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