El Banco Mundial ofrece financiación para la educación básica

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Duración lectura: 2m. 3s.

El Foro Mundial sobre la Educación, celebrado en Dakar a finales de abril, bajo el patrocinio de la UNESCO, se ha enfrentado con la pervivencia de casi 900 millones de analfabetos en el mundo. El Foro ha mostrado que, si bien la situación ha mejorado claramente durante el último decenio en América Latina y Asia del Este, sigue habiendo graves obstáculos en el África subsaharina y Asia del Sur.

En la Conferencia anterior (Jomtien [Tailandia], 1990), 155 gobiernos, 33 organizaciones intergubernamentales y 125 ONG se habían comprometido a terminar el siglo con una enseñanza primaria accesible a todos, y una reducción masiva del analfabetismo de adultos.

La realidad, diez años después, ha mejorado pero sigue siendo muy dura: la tasa de alfabetización global es un 85% para los hombres y un 74% para las mujeres; 113 millones de niños no están escolarizados (un 60%, niñas), y hay al menos 880 millones de analfabetos, es decir, casi el 20% de los habitantes del planeta (la mayoría, mujeres). El problema resulta acuciante en Asia meridional y África subsahariana: menos de tres alumnos de cada cuatro pasan del quinto año escolar. En cambio, la situación ha mejorado netamente en Asia del Este y en América Latina.

El presidente del Banco Mundial ha ofrecido en el Foro un nuevo plan de acción para universalizar la educación básica: el Banco está dispuesto a aportar 1.900 millones de dólares -un tercio de la suma que se viene considerando para resolver definitivamente el problema-, siempre que cada país receptor cuente con una estrategia para el desarrollo escolar.

Lo importante es abordar a fondo las raíces del retraso, que no son solo económicas. En ese sentido, las ONG insisten en la conveniencia de adaptar los objetivos educativos globales a las necesidades específicas y a la situación sociocultural de cada país. Si en la India o Pakistán las dificultades son culturales, en África son más bien políticas -no cesan las guerras civiles-, humanas y económicas: la lejanía de las escuelas, la falta de profesores, el desinterés de algunas familias por lo que se aprende. Muchas ONG lamentan también la falta de voluntad política de los gobiernos correspondientes, así como la pervivencia de planteamientos culturales que no facilitan la promoción de la mujer, y contribuyen a que el fenómeno del analfabetismo siga teniendo sobre todo género femenino.

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