EE.UU.: más universidades ofrecen cursos ‘on line’

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Duración lectura: 2m. 33s.

“Esto es un tsunami. El fenómeno es tan novedoso que todo el mundo se siente arrollado, pero a la vez es tan importante que me cuesta creer que alguna de las grandes universidades quiera quedarse fuera”. Así describe Richard A. DeMillo, del Georgia Institute of Technology, el entusiasmo creciente por la enseñanza universitaria on line.

El Georgia Tech ha sido uno de los últimos centros de investigación en sumarse a la alianza constituida en abril por las universidades de Princeton, Stanford, Michigan y Pensilvania para ofrecer cursos vía web mediante el sistema informático Coursera (cfr. Aceprensa, 10-05-2012). De cuatro universidades han pasado a doce.

Entre los últimos fichajes figuran el California Institute of Technology, las universidades de Virginia, Duke, Johns Hopkins o Rice. A la alianza también se han incorporado socios extranjeros como las universidades de Edimburgo y Toronto o la Escuela Politécnica de Lausana.

Antes de que llegaran los nuevos socios, los cursos –un total de 43, con 680.000 alumnos matriculados– se ofrecían de forma gratuita. Ahora los creadores de Coursera, los profesores de informática Daphne Koller y Andrew Ng, han dejado en manos de cada universidad la decisión de ofrecer los cursos de forma gratuita o de cobrar por ellos. También corresponde a las universidades diseñar los cursos, según explica un artículo del New York Times (18-07-2012).

Koller y Ng estiman que, para el próximo otoño, Coursera ofrecerá 100 o más cursos. A la materias que ya enseñaban (programación, matemáticas, ingeniería…), las universidades recién incorporadas añadirán otras como medicina, poesía e historia.

Los profesores que imparten clases en el programa Coursera están encantados. Scott E. Page, de la Universidad de Michigan, ha pasado de tener una audiencia de cinco alumnos en sus clases presenciales a ver cómo unos 40.000 alumnos se descargan sus clases por video.

Dan Boneh, que ha impartido ya un curso de criptografía en el programa Coursera, está convencido de que los alumnos salen ganando: “Como los estudiantes aprenden tanto con los videos, puedo explicarles de forma más detenida aquellas materias que considero más difíciles”.

El entusiasmo es patente. Los hay, sin embargo, que son más cautos. Es el caso de Sebastian Trhun, un profesor de Stanford que ha creado otro programa de éxito de cursos on line. El año pasado logró 160.000 alumnos de 190 países para un curso gratuito de inteligencia artificial. “Me parece que nos estamos apresurando un poco”, dice. “Todavía no he visto un solo estudio que muestre que la enseñanza vía web sea tan buena como la presencial”.

Entre las limitaciones que algunos ven en la enseñanza on line está el menor contacto que tiene el alumno con otras personas, ya sean profesores o estudiantes. En este sentido, Page cita la socialización como una de las funciones de la universidad, especialmente en una etapa de transición como es la que va entre los 18 a los 22 años.

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