EE.UU.: revisión de dos rancios diseños educativos

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El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha revocado la prohibición de que los profesores de colegios públicos impartan clases de apoyo financiadas por el Estado en las escuelas católicas. El mismo Tribunal puso el veto con otra sentencia en 1985, para mantener escrupulosamente intacta la separación entre Iglesia y Estado. Por su parte, la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP) se está replanteando la eficacia de la integración racial en los colegios públicos.

El Tribunal Supremo decidió por 5 votos contra 4 que los profesores de colegios públicos podrán impartir clases de apoyo de lectura, ciencias y matemáticas en los centros católicos. De los 6,7 millones de alumnos que participaron en el programa de ayuda federal en el curso 1994-95, alrededor de 173.000 estudiaban en centros privados. Pero, mientras los alumnos de los colegios públicos recibían las clases de apoyo en sus propios centros, los de los colegios privados tenían que desplazarse a los centros públicos o a locales y autobuses habilitados como aulas “neutrales”.

El programa de ayuda, denominado Title I, supone un gasto de 7.200 millones de dólares. El dinero ahorrado en transporte y alquiler se destinará a mejorar la instrucción y a llegar a más alumnos. La decisión del Tribunal, que según los expertos no infringe la separación constitucional entre Iglesia y Estado, ha sido alabada por Bill Clinton: “Los alumnos ya no tendrán que abandonar sus colegios para recibir la ayuda que necesitan”. De los 5.600 colegios católicos que tienen alumnos en el programa, 4.600 están dispuestos a prestar sus instalaciones.

La integración racial es la otra política educativa que se está revisando. Una medida para lograr la integración racial en las escuelas estadounidenses ha sido el busing obligatorio (transporte de alumnos negros a escuelas de blancos, y viceversa, para que tengan las mismas oportunidades: ver servicios 14/79 y 97/81). La medida ha sido polémica desde su implantación, por los trastornos del cambio de escuela, los largos trayectos, la exigencia desigual por parte de los profesores y, sobre todo, porque no siempre consigue la igualdad de oportunidades.

La NAACP, principal organización negra del país, siempre ha defendido la integración racial en las escuelas públicas. Sin embargo, en la próxima convención nacional se debatirá si deben seguir luchando por ella o centrarse en mejorar las escuelas de mayoría negra. Según Clarence Thomas, miembro del Tribunal Supremo -de raza negra-, es un error pensar que los alumnos negros sólo pueden recibir una buena educación en los colegios de blancos. No obstante, la idea de poner en marcha escuelas sólo para negros -para frenar el fracaso escolar y atender las necesidades específicas de esos alumnos- se ha topado tiempo atrás con críticas y obstáculos legales (ver servicios 84/90 y 119/91).

Una manera de superar esta trabas legales o ideológicas es reducir las zonas donde se aplica el busing. El Consejo Escolar de Guilford (Carolina del Norte) ha votado a favor de reducir estas zonas en su condado. Según Amos Quick, uno de los miembros de color del Consejo, “separados pero iguales, no tiene por qué ser una mala idea”. La limitación del busing cada vez recibe más apoyo entre la población negra estadounidense.

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