EE.UU.: la indisciplina escolar se resuelve en los tribunales

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Duración lectura: 2m. 11s.

Los colegios de EE.UU. cada vez envían a más alumnos a los tribunales de menores para resolver casos de indisciplina, como insultos a profesores o alteraciones del orden en clase. Los jueces se hacen cargo ahora de lo que antes se resolvía en el despacho del jefe de estudios o del director del colegio. Los profesores aducen que no tienen más alternativas.

No hay estadísticas nacionales, pero, a juzgar por los casos de algunos lugares, la tendencia es creciente: en el condado Lucas (Ohio) hubo 1.727 arrestos en 2002, bastante más que los 1.237 de 2000; en el condado Miami-Dade (Florida) hubo 2.345 en 2001, el triple que en 1999.

Sin embargo, el aumento de detenciones no se debe a una mayor inseguridad en los colegios. Desde que en 1990 se aprobaran políticas de “tolerancia cero” en muchos Estados, la delincuencia juvenil ha bajado, la violencia es excepcional y hay cada vez menos casos de estudiantes armados en la escuela.

Por esto, muchas personas, incluidos los propios jueces, piensan que se está yendo demasiado lejos. Fred Whitman, juez de menores del condado Lucas, afirma que se está tratando como delincuentes a simples adolescentes díscolos y que “solo un puñado de casos -quizás el 2%, en mi condado- son incidentes serios, como ataques a un profesor o tenencia de armas de fuego en el recinto escolar” (International Herald Tribune, 5-I-2004).

El resto de los casos son gritos en clase, interrupciones, insultos a profesores o a compañeros, peleas sin armas entre estudiantes y faltas de uniformidad. Sin embargo, el trato policial no se corresponde con el “delito”: una chica que lleva una prenda inconveniente y se niega a cambiarse, puede ser esposada, conducida al tribunal de menores en un coche policial y encerrada durante unas horas en una celda, hasta que sus padres se hagan cargo de ella.

Los expertos afirman que los colegios ven en los tribunales de menores el antídoto de conductas que antes se resolvían expulsando a un alumno del aula, castigándole después de clase o amenazándole con llamar a sus padres. Si los profesores tienen que utilizar estos medios se debe a que, precisamente, no se pueden apoyar mucho en los padres. Según Laurence Stenberg, director de la MacArthur Foundation’s Research Network on Adolescent Development, los directores encuentran dificultades para que los padres aprueben ciertas normas de disciplina; además, los estudiantes se han acostumbrado a que, en caso de conflicto, sus padres salgan en su defensa, ridiculizando la autoridad del profesor. El cuento de Papá-Spiderman y el Malvado Profesor está visto para sentencia.