Cómo fomentar la creatividad en el aula

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Duración lectura: 2m. 22s.

La pedagogía moderna hace especial hincapié en fomentar el desarrollo del pensamiento original. Se dice que solo los estudiantes que aprenden a desafiar las ideas establecidas adquieren el potencial para ser líderes en el futuro. Adam Grant, profesor en la escuela de negocios de la Universidad de Pensilvania (donde ha recibido las mejores evaluaciones de los alumnos durante los últimos años) acaba de publicar un libro sobre este tema: Originals: How Non-Conformist Move the World (no traducido aún al español).

En una entrevista para The Atlantic, Grant explica que el pensamiento creativo no está reñido con el orden y la disciplina: tan malo es pasarse como quedarse corto. “En un aula con demasiadas prohibiciones los niños no aprenden a pensar por su cuenta”, pero “si les das toda la libertad del mundo, es probable que queden atrapados y paralizados por el exceso de opciones, que les falte el marco de conocimiento para encontrar cómo enfrentarse a los problemas, o que tengan muchas ideas novedosas pero no sepan cómo aplicarlas”. Por eso recomienda combinar diferentes pedagogías: un tiempo de explicación, y después dejar que los alumnos desarrollen su propia manera de enseñar la lección para presentarla en pequeños grupos. Según Grant, una de las razones por las que los primogénitos tienen una ventaja educativa respecto a sus hermanos menores es que ellos han dedicado más tiempo a explicarles distintos temas.

En investigaciones anteriores, Grant ha señalado que los estudiantes introvertidos (aquellos que se benefician más de un clima de silencio en el aula que permite concentrarse para pensar) son luego mejores jefes en la empresa, entre otras cosas porque fomentan más el pensamiento creativo de los empleados. Sin embargo, frecuentemente sus necesidades no son atendidas en un clima escolar en el que, como ha señalado la escritora Susan Cain, los charlatanes son los que dominan el aula.

Según Grant, se puede fomentar el pensamiento crítico en el aula sin necesidad de convertirla en un caos. Por ejemplo, enseñando a los alumnos a hacer las preguntas adecuadas. Se trata de ayudarles a seleccionar las verdaderamente importantes, y a formularlas con precisión. Otro método es permitir a los alumnos buscar nuevas formas de solucionar ciertos problemas solo cuando antes hayan demostrado dominar las explicaciones tradicionales: la autonomía como recompensa al conocimiento.

Para conseguir un clima de reflexión que permita la creatividad, tan importante como dar libertad de pensamiento a los alumnos es crear en ellos un sentido de responsabilidad respecto de su aprendizaje. Grant recomienda aplicar a la escuela la forma de educar de las familias que hacen hincapié en los valores y dan más libertad en cuanto a los modos específicos de ponerlos por obra.

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