Cómo afrontar la escasez de profesores

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La caza de talentos frente a la fuga de cerebros
En una sociedad basada en el saber, cada vez más personas hacen estudios más largos. Sin embargo, en muchos países escasean los profesores. La profesión docente acusa la insuficiencia relativa de los sueldos, la falta de un recambio generacional, la complejidad creciente de las competencias exigidas para ser un buen profesor. Y, más que nada, los profesores sufren las consecuencias de la ruptura de una responsabilidad compartida entre la escuela, los padres y el entorno social en la educación de los jóvenes.

La prosperidad económica suele ser buena para casi todos los negocios, pero no necesariamente para el reclutamiento del profesorado. Cuando es fácil encontrar empleo en otros sectores con salarios por lo general más elevados que en la enseñanza, empieza a haber penuria de profesores. El fenómeno se advierte desde hace años en países como Estados Unidos, Gran Bretaña o los Países Bajos, donde las escuelas buscan profesores debajo de las piedras, también las del extranjero.

Estados Unidos recluta profesores extranjeros

En EE.UU. todo nuevo presidente asegura que la educación será una prioridad. Pero desde comienzos de los años noventa el problema es encontrar suficientes profesores capaces de impartir una enseñanza de calidad. Durante la era Clinton, con una economía a toda marcha y casi pleno empleo, la enseñanza no podía competir con los salarios pagados en otros sectores para trabajadores de ese nivel.

Al mismo tiempo, todo contribuía a aumentar las necesidades de profesores. Una natalidad sostenida y el creciente flujo de inmigrantes multiplicaba el número de alumnos en grandes ciudades como Nueva York, Los Ángeles o Chicago. La preocupación por elevar la calidad de la enseñanza en la maltrecha educación pública llevaba a intentar reducir el número de alumnos por aula. Pero, cuando más falta hacían, empiezan las jubilaciones en masa de los profesores de más de 55 años, los baby boomers de la postguerra. Resultado: un déficit de profesores, que lastra los intentos de mejora de la enseñanza.

¿Dónde buscarlos? Si en el sector no hay suficientes candidatos, una alternativa es intentar atraer a gente de otras profesiones y reciclarlos como docentes. De este modo se han incorporado a la enseñanza unos 50.000 nuevos profesores (cfr. servicio 137/97). En el país existen unos 300 programas que se ocupan de dar la formación pedagógica necesaria a los candidatos. Hay cursos para físicos, ingenieros, militares… Por lo general, suelen ser personas maduras, en especial hombres, con una buena motivación, aunque no basta el entusiasmo para ser un profesor competente.

Si en el país no aparecen suficientes candidatos a la docencia, habrá que buscarlos también fuera, y EE.UU. ha lanzado sus redes para reclutar miles de profesores de enseñanza primaria y secundaria en el extranjero. Una de las principales organizaciones privadas de reclutamiento es la Visiting International Faculty Program (VIF). Los requisitos que exige VIF a los candidatos es que tengan una licenciatura universitaria, un mínimo de tres años de experiencia docente, un inglés fluido y carné de conducir. Si son elegidos se les suele ofrecer un contrato por un año prorrogable hasta tres, con el mismo salario que un profesor norteamericano. En total, 1.300 profesores de 35 países han sido reclutados hasta ahora por el programa VIF, según datos de El País (Madrid, 11-VI-2001). Los profesores de español, que cubren una necesidad creciente en EE.UU., están bien cotizados.

Inglaterra: no es sólo el sueldo

Inglaterra afronta el mayor déficit de profesores desde hace 35 años, aseguraba a fines de agosto el Inspector Jefe de Escuelas, Mike Tomlinson. Dramatizando la situación ante el comienzo del próximo curso, señalaba el riesgo de que algunas escuelas tuvieran que reducir asignaturas o el número de alumnos admitidos. Según su análisis, el problema es que la profesión docente no consigue retener a los candidatos: del 20% al 25% de los que eligen la profesión la abandonan antes de tres años.

El Ministerio de Educación contradice el diagnóstico de Tomlinson, aunque reconoce que algunas escuelas puedan encontrar dificultades para contratar los profesores que desean. Nunca desde 1984 habían tenido las escuelas más profesores; las solicitudes de licenciados para recibir formación pedagógica y dedicarse a la enseñanza crecieron un 18% el último curso; el número de alumnos por clase ha descendido; y los sueldos siguen mejorando.

El salario inicial de un profesor es de unas 20.000 libras anuales (5,3 millones de pesetas) y, por término medio, un profesor de secundaria gana 24.000 libras (6,36 millones de pesetas). Además, el año pasado se introdujo un sistema de incentivos para los profesores que consiguen que sus alumnos obtengan mejores notas que el promedio en los exámenes nacionales, bonificación que supone otras 2.000 libras anuales.

Pero el salario no es el único factor que influye en el atractivo de la profesión. El ambiente escolar es también decisivo. La prueba está en que las escuelas privadas, que sólo pagan algo mejor que las públicas, no tienen tanto problema de profesorado. Si un porcentaje significativo de profesores abandona la enseñanza, es más por un problema de desmoralización y de estrés, según afirma The Daily Telegraph al comentar las palabras de Tomlinson. La enseñanza, especialmente en las zonas deprimidas donde sería más necesaria, se ha convertido en una lucha incesante para mantener el orden en clase. Los profesores tienen que dedicarse a controlar a la clase más que a enseñar. Además, a menudo no se han sentido apoyados por las autoridades educativas cuando han intentado reforzar la disciplina, por ejemplo, expulsando a alumnos particularmente conflictivos.

Pero quizá el factor más importante en el descenso de atractivo de la enseñanza, señala el diario, es la ruptura de una responsabilidad antes compartida entre escuela y sociedad. “Los profesores estaban acostumbrados a confiar en un compromiso tácito con los padres y el entorno social de que como adultos tenían la responsabilidad compartida de inculcar buena educación y autocontrol a los jóvenes. Este consenso se ha roto, y son los profesores los que sufren las consecuencias”, concluye el diario inglés.

A falta de suficientes profesores nacionales, también los colegios ingleses han recurrido a buscar profesores en países como Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica o Canadá (cfr. servicio 136/00).

Francia: preparar el recambio generacional

Las televisiones franceses difunden este septiembre tres anuncios en los que se trata de “vender” la profesión docente. El Ministerio de Educación ha emprendido una vasta campaña de contratación de profesorado, con el objetivo de reclutar a 185.000 profesores de aquí a 2005. El ministro de Educación, Jack Lang, afirma que “no hay crisis de vocaciones”. De seis a nueve candidatos por plaza se presentan a los concursos. El porcentaje de los jóvenes que, al comienzo de la Universidad, declaran querer dedicarse a la enseñanza es de un 18%. Pero el Ministerio estima que para cubrir las necesidades de profesores, haría falta que uno de cada tres o cuatro licenciados abrazara la enseñanza.

Hay que tener en cuenta que el sistema educativo francés debe prepararse para un fuerte recambio generacional. A partir de 2001, se jubilarán cada año 35.000 profesores, incluyendo desde la enseñanza infantil a la Universidad. Las generaciones numerosas de profesores reclutados en los años 70 y 80 para hacer frente a la masificación de la enseñanza y la prolongación de los estudios, irán alcanzado el límite de edad o se jubilarán anticipadamente. En total, se calcula que el 40% de los profesores en activo en 1998 habrán abandonado la enseñanza para 2008, bien por jubilación, bien por dedicarse a otras actividades.

Para asegurar el recambio, hay que tomar medidas preventivas, sobre todo en las zonas geográficas o en las disciplinas más deficitarias (como idiomas, matemáticas, ciencias o la enseñanza técnica y profesional). A los universitarios candidatos a profesores se les ofrecería un precontrato al acabar sus dos años de estudios de primer ciclo. Se les ofrecería una remuneración durante el año siguiente, en el que obtienen la licenciatura, para que fueran preparando el concurso de acceso a la docencia. Ellos se comprometerían a permanecer diez años como profesores.

Otro problema del cuerpo docente en Francia es la excesiva rotación del profesorado en los centros públicos de reputación conflictiva. En muchos de ellos la antigüedad media es inferior a tres años y abundan los profesores interinos. Dentro de los planes para poner coto a la violencia escolar se está comprobado que uno de los factores claves es la estabilidad del profesorado. Para fomentarla, el Ministerio de Educación ofreció ya el curso pasado dar ventajas en la carrera profesional a los profesores que se comprometan a permanecer al menos cinco años en alguno de esos colegios difíciles (cfr. servicio 79/01).

En suma, no parece que vayan a faltar oportunidades de empleo para todo el que quiera subirse a la tarima.

ACEPRENSAReforzar el atractivo de la profesión

El profesorado envejece y en muchos países de la OCDE es ya de edad elevada. En Suecia, por ejemplo, el 49% de los profesores de enseñanza secundaria de segundo ciclo tienen 50 años o más [cfr. servicio 100/01]. Como la carrera docente se hace menos atractiva, la profesión tiene que buscar nuevos talentos en un vivero de jóvenes cada vez más reducido. Nuestras sociedades, fundadas en la educación, exigen que los profesores posean, además de sus cualificaciones principales, nuevas aptitudes como el dominio de las tecnologías de la información y de la comunicación; pero, al mismo tiempo, sus salarios se quedan atrás respecto a los que ofrecen otros sectores. Es decir, a menudo se pide a los profesores que hagan más con una retribución menor.

Un profesorado de edad más elevada

El envejecimiento del cuerpo docente tiene varias consecuencias. Primero, trae consigo un aumento de los costes, sin que suponga resolver el problema de la insuficiente remuneración al comienzo de la carrera: como las escalas de salarios son progresivas, la elevación de la edad media del profesorado hace crecer la masa salarial global.

En segundo lugar, los profesores no pueden asumir sus nuevas funciones sin una formación adecuada, lo que sin duda exigirá más recursos. En fin, y principalmente, la oferta de profesores corre el riesgo de ser más escasa en el futuro habida cuenta de que proporcionalmente cada vez serán más los que se jubilen cada año.

Corremos el riesgo de sufrir una penuria de profesores en un futuro próximo. La edición 2001 del Análisis de políticas de educación de la OCDE presenta la hipótesis más pesimista que tendríamos que afrontar, bajo el título: Éxodo de los profesores. La desintegración. Esta hipótesis se basa en una constatación: el descontento generalizado de la opinión pública con el estado de la escuela va acompañado de una crisis profunda de reclutamiento de profesorado y del sentimiento creciente de que el nivel de la enseñanza baja, sobre todo en los ambientes menos favorecidos.

Por ahora, la penuria de profesores corre el riesgo de traducirse en una baja de la calidad del profesorado y de la enseñanza, más que en clases con demasiados alumnos dejados a su aire. A corto plazo, las principles medidas para equilibrar la oferta y la demanda consisten en bajar el nivel de cualificación exigido a los profesores. La otra alternativa es reducir la demanda para adecuarse a la oferta existente, aumentando la carga de trabajo de los profesores o el número de alumnos por clase. En los dos casos, es la calidad de la enseñanza la que sale perdiendo.

Predominio femenino

Pero el envejecimiento del profesorado no es el único problema. Numerosas personas que abrazan la carrera docente la abandonan para ejercer otras profesiones, mucho antes de alcanzar la edad de jubilación. Y todo hace pensar que si las jubilaciones no son todavía un factor primordial de renovación del profesorado, el mantenimiento de los docentes en la profesión plantea ya un serio problema.

Los poderes públicos deben actuar ya para reforzar el atractivo de la profesión docente. Si se quiere evitar una grave escasez de profesores deben tomarse sin tardanza medidas concretas: incentivos económicos, mejora de las condiciones de trabajo y perfeccionamiento profesional. Sería una lástima que la falta de profesores impidiera satisfacer las exigencias de calidad en los sistemas escolares de hoy y, con mayor razón, los imperativos de una economía basada en el saber.

La paridad entre hombres y mujeres en el profesorado plantea también un problema. La proporción de mujeres en la enseñanza primaria y en el primer ciclo de secundaria no baja en ningún país y la tendencia es más bien al alza. En Nueva Zelanda, por ejemplo, las mujeres representan el 88% del profesorado de primaria. En cambio, en numerosos países, las mujeres están poco representadas en los centros de enseñanza secundaria de segundo ciclo, como en Corea, con un 26%.

Según muchos expertos educativos, este reparto desigual de hombres y mujeres lleva a que los modelos masculinos estén subrepresentados. Esta situación se agrava por modos de reclutamiento del profesorado cuyo alcance es demasiado limitado y que tienden a perpetuar el predominio femenino. La mejora del estatuto de la profesión permitiría atraer a la enseñanza no sólo un número mayor de hombres, sino también talentos -hombres y mujeres- provenientes de otras profesiones, invirtiendo así el éxodo al que asistimos hoy.

Paulo Santiago. Dirección de Educación de la OCDE.(Artículo tomado de L’Observateur de l’OCDE, marzo 2001)Los salarios de los profesores españoles

Comparados con los de los demás países de la OCDE, los salarios de los profesores españoles están por encima de la media, aunque sin alcanzar el primer tercio de la tabla. Hablamos siempre de los salarios dentro de la enseñanza pública, con datos de 1999, expresados en dólares según la paridad de poder adquisitivo (es decir, a una tasa de cambio que elimina las diferencias del nivel de precios entre los países).

Tomando como punto de comparación el salario de un profesor tras quince años de docencia, el profesor español de primaria gana 28.614 dólares anuales frente a una media de la OCDE de 27.525 dólares.

En el primer ciclo de enseñanza secundaria, la retribución anual del profesor español es de 31.178 dólares, cuando el promedio de la OCDE es 28.629 dólares. En el segundo ciclo de secundaria, los 33.988 dólares del profesor español siguen por delante de los 31.887 dólares de la media OCDE.

El nivel del salario del profesor español al comienzo de la carrera está también por encima de la media de la OCDE. En cambio, en España los años de experiencia docente influyen relativamente poco en el sueldo. La diferencia entre el salario inicial y el salario al cabo de 15 años de docencia revela hasta qué punto se valora económicamente la experiencia. Como media, en los países de la OCDE, el salario al cabo de 15 años es un 36% superior al inicial en la enseñanza primaria, un 35% en la secundaria de primer ciclo, y un 40% en la secundaria de segundo ciclo. En España, en los tres niveles es un 17% superior. Es decir, el profesor español empieza ganando más, pero progresa menos.

En cuanto a la carga de trabajo, si se mide por el número de horas de clase al año, el profesor español está por debajo de la media: en primaria, 788 horas (la media OCDE es 801); en el primer ciclo de secundaria, 561 horas (media, 716); en segundo ciclo de secundaria, 548 (media, 662). Pero, aparte de las horas de clase, hay otro tipo de actividades no docentes. En conjunto, entre unas y otras, la semana laboral del profesor español sería de 30 horas en el colegio.

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