Asignaturas mágicas para el fracaso social

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Contrapunto

España parece haber encontrado por fin su modelo educativo: el Castillo de Hogwarts, con todos sus docentes-hechiceros y con Harry Potter al frente. La panacea para solucionar los males de la sociedad viene dada por la creación de asignaturas que hagan dócil la mente del alumno a los valores que todos deberíamos profesar. Ahora la inventiva ha propuesto una asignatura exclusivamente dedicada a la igualdad de género. Supongo que un futuro no muy lejano nos deparará asignaturas cuyo fin sea propinar inyecciones de libertad y fraternidad -para completar la célebre tríada-, y más tarde llegarán las encargadas de abastecer las almas infantiles de justicia, democracia, diálogo, etc.

¿Cómo no se le ocurrió a nadie antes? Aquello de lo que carezcas, conviértelo en asignatura; dime de qué pie cojeas y te cambiaré el plan de estudios. Claro que para dejar paso a tan necesarias enseñanzas será preciso recortar algunas de esas que ya huelen a rancio: lengua, literatura, filosofía, historia, matemáticas…

Es un alivio comprobar que por fin se ha descubierto que lo que necesitábamos eran valores puros y duros. Ilusos aquellos que pretendían la civilización del alumno a través del conocimiento de la historia o de la filosofía. Todo eso no era más que un lastre que embarullaba la mente del niño. Y aquellos retrógrados que pretendían difundir la historia y características de las religiones a fin de extirpar los prejuicios que cría la ignorancia, ¡con el peligro tremendo que ello suponía para el alma laica del niño! Bastará con una asignatura de tolerancia para que todos nos abracemos en conglomerado de razas, al modo de esas postales navideñas de Unicef.

La mencionada asignatura de igualdad ha sido reclamada recientemente por el Consejo Asesor contra la Violencia de Género, idea que de inmediato ha sido acogida con regocijo entre los sectores más progresistas. Pero esta asignatura pudiera no venir sola, porque también el ministro del Interior, José Antonio Alonso, ante la siniestralidad en el tráfico, ha asegurado que la educación vial es “una asignatura pendiente en la escuela”, aunque no sabe cómo habría de hacerse para no perjudicar a otras materias (El País, 10-V-2004). El trío se completa, de momento, con la sugerencia hecha por la Relatora Especial de la ONU para el Derecho a la Educación, Katarina Tomasevski, que en visita a España se ha sorprendido al ver que nuestra escuela carece de una asignatura específica de derechos humanos, tan necesaria para enfrentarse a las situaciones que plantea, por ejemplo, la inmigración (ABC, 18-V-2004).

De tomarse en consideración todas estas propuestas, u otras que puedan ocurrirse a mentes preclaras, el debate sobre las materias escolares dejaría de centrarse en el clásico enfrentamiento entre las ciencias y las letras, porque ambas tendrían que ceder ante este nuevo grupo de asignaturas que podríamos clasificar como “de civismo”. En realidad todas ellas pretenden el mismo propósito, que no es otro que enseñar respeto (a la mujer, al conductor o al peatón, al inmigrante…). Pero la noción de respeto no es tan mencionada, quizá porque su uso remite a antiguos valores educativos. Si es ése el objetivo a lograr por medio de las nuevas asignaturas, habrá que presumir que está ausente del resto de las clases, y que sólo con la impartición de esas específicas materias será posible que el docente tolere al alumno, y que este no insulte al profesor.

A todo esto, el fracaso escolar campa por sus respetos en España, donde ya ronda, según los últimos datos facilitados por el anterior gobierno, el 29%. Se deduce que el abandono de la pedagogía del esfuerzo no ha facilitado que el alumno asuma con menos reticencias sus obligaciones formativas, sino que más bien le ha permitido rendirse antes frente a la dificultad, para unirse a las nutridas filas de los que abandonan los estudios.

¿Se pretende con estas propuestas amortiguar el fracaso social manifestado en la sangría del tráfico, la violencia doméstica o la amenaza racista, sin haber solucionado previamente el sonoro fracaso escolar? No parece que ignorando este último sea posible albergar alguna ilusión de triunfo sobre el primero. En cualquier caso, si se sigue por esta senda, no podrá negarse que se ha intentado todo; aunque más vale que se piense todo muy bien antes de intentarlo.

Ángel López-Sidro

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