¿Aprueba Europa en educación?

Tener una visión de conjunto de la situación y expectativas actuales de la educación en Europa no parece sencillo. Sin embargo, el recién publicado nº 141 de Nueva Revista ofrece una provechosa aproximación a este tema. Mayor competitividad, elevar el nivel docente y sistemas objetivos de evaluación, son algunas de las propuestas que se plantean.

Francisco López Rupérez escribe sobre las tendencias hacia una política educativa común en la Unión Europea. La repercusión de la calidad educativa en el futuro de la Unión es clara. Pero no siempre es fácil combatir los problemas fundamentales de la educación, que según este autor son: el abandono educativo temprano y la práctica estable de la educación permanente. Las políticas educativas comunes tienen sólidas referencias en los resultados empíricos, como por ejemplo los Informes PISA. A raíz del comienzo de estas evaluaciones, Alemania reaccionó con eficacia respecto a sus carencias educativas. No ha ocurrido igual en España, que continúa sin tener un diagnóstico propio. El actual contexto de crisis puede suponer un revulsivo para efectuar cambios que hagan progresar la calidad de la educación española.

José Luis Gaviria analiza la necesidad de las evaluaciones en la esfera educativa. No se trata de un mecanismo liberal, sino de medidas fomentadas incluso por organismos internacionales para enseñanzas públicas y privadas. El autor es partidario de diseñar metas comunes, compatibles con la autonomía de los centros para conseguirlas. María José Canel afirma que es más importante evaluar los resultados que “los procesos”.

Javier M. Valle se centra en la formación inicial del profesorado. El techo de la calidad de un sistema educativo está en el nivel de sus profesores. La preparación de los docentes debería ser el objeto prioritario de la reforma educativa, pero no lo es según este autor. Sin embargo, el Programa “Education and Training 2020” fija como segundo de sus objetivos el mejorar la eficacia de la formación de los profesores, contribuyendo también a fomentar medidas que hagan atractiva esta profesión. Respecto a España, se destaca que siguen pendientes el llamado “MIR” educativo y el Estatuto Profesional del Docente.

Puntos débiles de la Universidad
El papel de las Universidades europeas es analizado por José Luis González Quirós. Para este estudioso, las universidades de Europa necesitan cambios profundos. Entre sus problemas destacan los siguientes: falta de competitividad; poca movilidad de los profesores y decaimiento de la calidad de su docencia; exceso de lecciones magistrales y falta de seminarios: carencia de estudio personal de los alumnos, dentro de un clima de numerosas prácticas propiciadas por el plan Bolonia; curriculums demasiado cerrados; masificación, exceso de burocracia y falta de autonomía de las instituciones educativas. Además, el autor plantea que la elección de profesores sea a cargo de gestoras independientes, para combatir el endémico mal de la endogamia.

José M. de Areilza, en su análisis, es partidario de configurar una política universitaria como competencia compartida entre la UE y los estados miembros, aprovechando la reforma de los Tratados europeos, que la configuración final del euro va a exigir.

Julio Iglesias y Daria Mottareale, al analizar el proceso de Bolonia en España, diagnostican que hay falta de competitividad, escasa movilidad estudiantil y poca apertura al mundo empresarial. Respecto a la internacionalización de los estudios universitarios, se ha de basar en un aumento de demanda como consecuencia del reconocimiento de la calidad. Para esto importa que queden claros los fines específicos que se propone alcanzar cada institución educativa.

Respecto al estudio de las Humanidades, Julián Mª Martínez considera equivocado el planteamiento de basar su importancia en que otorgan “mentalidad crítica o capacidad de discernimiento”. Las Humanidades son las que nos posibilitan captar el significado mismo de las cosas: son esencialmente lingüísticas. Son las diferentes formas que tenemos de acceder al fin último del saber que es lo verdadero. No solo sirven como instrumentos para aclarar las ideas, sino para tenerlas. Las Humanidades son vehículos del pensamiento.

Sobre la enseñanza bilingüe, Javier Gisbert escribe que su implantación debe ser progresiva y paulatina. Por otra parte este tipo de enseñanza no puede sustituir al estudio específico de lenguas extranjeras. Respecto a la Formación Profesional, de relevante repercusión laboral, José Luis Mira insiste en la importancia del reconocimiento objetivo de las competencias de esta formación, y de fomentar la capacidad de movilidad entre sus estudiantes. En este sentido, recuerda las iniciativas europeas “Juventud en movimiento 2010” y la “Agenda de nuevas calificaciones y empleos”. Otros artículos ofrecen un panorama del Espacio Europeo de investigación, así como de los programas de innovación y la participación en ellos de las empresas.

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