Tomas Alfredson
El director sueco congela la novela de Le Carré y la narra de un modo sincopado que puede cansar al espectador.
Siniestra y fatalista, esta hábil película sueca afronta el cine de terror con un estilo imaginativo y, a la vez, realista.

Contenido exclusivo para suscriptores de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres suscriptor conéctate a tu cuenta. Si aún no lo eres, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.