Se busca dinero para el control de la población

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Cinco años después de la Conferencia de El Cairo sobre Población y Desarrollo, la ONU se dispone a tener una sesión especial de la Asamblea General, del 30 de junio al 2 de julio, para revisar el cumplimiento de los objetivos. En febrero pasado, tuvo lugar en La Haya una reunión del comité preparatorio de la sesión especial (ver servicio 27/99), y el comité ha vuelto a reunirse por última vez en Nueva York del 24 al 31 de marzo. Allí se ha visto que el principal asunto que ocupa al Fondo de la ONU para la Población (FNUAP), organizador de la asamblea especial, es conseguir financiación para los programas que el Fondo gestiona.

El documento final de El Cairo incluía el objetivo de alcanzar en el año 2000 un gasto de 17.000 millones de dólares anuales en “salud reproductiva” para los países en desarrollo. Un tercio de esa suma debía provenir de los países desarrollados. Al inaugurar la reunión del comité preparatorio en Nueva York, el FNUAP advirtió que no se lograría esa meta, pues los países ricos han dado hasta ahora sólo 2.000 millones de dólares al año, o sea, un tercio de la cuota prevista.

El FNUAP está preocupado, en especial, por la parsimonia de Estados Unidos, que ha reducido sus aportaciones al mismo Fondo de 35 millones de dólares en 1995 a 20 millones en 1998, y en 1999 no le dará nada. La culpa no es del gobierno, favorable al FNUAP desde que Bill Clinton ocupa la presidencia, sino del Congreso, que bloquea la financiación federal a las organizaciones que tienen que ver con el aborto. Cuando se inauguraba la reunión preparatoria de Nueva York, era derrotado un nuevo intento de restituir la financiación estadounidense.

En vista de la situación, el FNUAP mantiene ahora un discurso moderado, a fin de ganarse a los congresistas norteamericanos. Aunque siempre ha promovido iniciativas para la legalización y financiación del aborto, el FNUAP aprovechó una rueda de prensa en la reunión de Nueva York para insistir en que no promueve abortos, sino que los evita, proporcionando anticonceptivos y dando formación sobre planificación familiar.

También subrayó que otro motivo invocado en Estados Unidos para cortar el suministro, la participación en el control coercitivo de la natalidad en China, no está justificado. El FNUAP asegura que todos los programas que lleva a cabo en aquel país son voluntarios, y que está persuadiendo al gobierno chino a abandonar la coacción en los suyos propios.

La rueda de prensa contó con la presencia de la directora del FNUAP, Nafis Sadik, y el motivo fue anunciar la creación del Comité del FNUAP para Estados Unidos. La finalidad de este Comité es recabar apoyo económico y político para el Fondo en Estados Unidos; su principal promotora es Carolyn Maloney, miembro demócrata de la Cámara de Representantes. La misma Maloney ha presentado en el Congreso un proyecto para restituir la financiación federal al FNUAP. Maloney se esforzó en convencer de que los programas de planificación familiar son una buena causa mundial y van en interés propio de Estados Unidos. De lo contrario, dijo, la presión demográfica causada por el rápido crecimiento del Tercer Mundo acabaría por trasladar los males a Estados Unidos.

La Dra. Sadik, por su parte, abundó en el “nuevo discurso” del FNUAP. Dijo que el concepto de población ya no es una noción demográfica, sino de derechos humanos, y repitió el estribillo de la salud reproductiva. Afirmó también que “la planificación familiar ha dejado de ser un tema controvertido”. Cuando un periodista mencionó un ejemplo de las constantes reservas del Vaticano a los planes del Fondo -entre otras cosas, a la difusión de la llamada “píldora del día siguiente”-, Sadik prefirió no entrar en polémicas.

Otro periodista preguntó si el FNUAP se podría arreglar sin fondos federales estadounidenses, y contar en cambio con donaciones privadas como las recientes de Ted Turner o Bill Gates. Sadik respondió que las aportaciones privadas no pueden reemplazar a las ayudas oficiales. Añadió, sin embargo, que las citadas donaciones -y las de otras fundaciones privadas, como la Rockefeller o la MacArthur- son importantes, y que el FNUAP intenta conseguir también ayudas privadas en Europa, donde hasta ahora han sido escasas.

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