Rehabilitar un barrio mediante la cultura

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Duración lectura: 3m. 25s.

El centro de Pittsburgh (Pensilvania), rodeado a ambos lados por el río Allegheny, fue conocido durante mucho tiempo como “el triángulo dorado” o el “distrito cultural” por su prosperidad económica y su actividad artística. Sin embargo, desde 1960 se fue convirtiendo poco a poco en un barrio red-light: dedicado a la industria del sexo. Cines “para adultos” y locales de alterne ahogaban los vestigios de teatros y museos abandonados; la prostitución campaba a sus anchas.

Pero a mediados de los años 80, un grupo de jóvenes emprendedores crearon el Pittsburgh Cultural Trust para tratar de cambiar la situación. Un reportaje publicado en The Atlantic cuenta cómo, con el apoyo de varias fundaciones, empezaron por restaurar algunos teatros o salones de congresos que estaban a punto de caer en la ruina total. Su proyecto, sin embargo, iba mucho más allá de salvar unos edificios: con el paso del tiempo, y una red de subvenciones públicas y privadas cada vez mayor, el Pittsburgh Cultural Trust fue remozando el aspecto de todo el distrito centro: construyó galerías de arte, teatros, palacio de congreso, parques públicos. Además, actualmente gestiona algunos restaurantes y cafeterías anejos a los museos y teatros, y un edificio donde se imparten cursos relacionados con el arte a estudiantes, profesores o vecinos del barrio. En total, la asociación gestiona casi 100.000 metros cuadrados en inmuebles, y ha hecho que el antiguo “distrito cultural” pueda preciarse de serlo nuevamente.

El PCT nació con vocación de servicio público, pero el objetivo de revitalizar una comunidad no ha impedido a sus directores gobernar con mentalidad empresarial. J. Kevin McMahon, uno de los fundadores y actual CEO, explicaba en una entrevista con motivo de los 30 años de la institución, que “no nos podemos permitir acumular déficit. De ahí que lo que hacemos no es siempre lo que me gustaría hacer”.

En el reportaje de The Atlantic, McMahon señalaba que funcionar como una empresa te lleva a preocuparte por la audiencia: “los musicales tipo Broadway siempre atraen gente, así que los seguiremos programando. Pero a la vez nuestro deber como institución cultural es tratar de educar al público, y ofrecer otros contenidos quizá más minoritarios”. Hasta ahora, la fórmula mixta parece haber convencido al público: el distrito atrae cada año un millón de personas más que cuando era un barrio red-light. Otra señal de éxito es que el bloque de apartamentos que se acaba de construir en la zona está permanentemente ocupado, cuando antes nadie quería vivir en el downtown de Pittsburgh.

Nápoles: disputar un barrio a la Camorra

Scampia es uno de los suburbios más peligrosos de Nápoles por la infiltración de la Camorra. Suele ser escenario de malas noticias, relacionadas con asesinatos, tráfico de drogas, redadas de la policía. En 2007, cuatro amigos crearon la asociación Vo.di. sca (apócope de Voci di Scampia, voces de Scampia) con el objetivo de honrar la memoria de uno de los fallecidos por el crimen organizado, un joven discapacitado asesinado cuando tenía 16 años.

Como explica un reportaje publicado en el periódico italiano