Medidas contra la pornografía en Norteamérica

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Duración lectura: 2m. 29s.

En Norteamérica se debate si la libertad de expresión ampara la pornografía. Últimamente la justicia canadiense actúa con frecuencia contra la difusión de material pornográfico. En Estados Unidos ha surgido una polémica en torno a un libro que sostiene que la pornografía atenta a la igualdad de las mujeres.

Desde la sentencia del Tribunal Supremo canadiense que basó la posibilidad de censurar material pornográfico en la protección a las mujeres (ver servicio 37/92), los jueces están actuando con más decisión contra este comercio. Así, a finales de diciembre la policía de Toronto se incautó de varias pinturas expuestas en una galería de arte, en virtud de unas disposiciones contra la pornografía infantil. Casos semejantes se unen a la práctica, habitual desde hace años, de decomisar en la aduana libros pornográficos procedentes de Estados Unidos. Estos hechos, aplaudidos por una parte de la población, han provocado las protestas de quienes los consideran contrarios a la libertad de expresión.

Las limitaciones impuestas por los jueces canadienses no se refieren sólo a la pornografía. También es cada vez más frecuente que prohíban la difusión de noticias sobre casos polémicos que están sub iudice, con el fin de asegurar la imparcialidad del juicio. Los medios de comunicación se pliegan a estas órdenes, lo que causa asombro en Estados Unidos, como refleja una crónica del Washington Post (31-I-94). Pero, según dice a este periódico el director del Toronto Star, el diario más difundido de Canadá, “en Estados Unidos, los periodistas creen que la ley no se aplica a ellos. En Canadá, los periodistas creemos que no tenemos privilegios. Somos como los demás; respetamos la ley”.

Al sur de la frontera, Catharine McKinnon ha suscitado una polémica con su libro Only Words. La autora sostiene que la pornografía, al “presentar a las mujeres como objetos sexuales deshumanizados”, incita a la violencia sexual. Por tanto, considera que, en el conflicto entre la libertad de expresión y el derecho a la igualdad de las mujeres, prevalece éste y se debe censurar la pornografía.

El clima de opinión contra la pornografía no es tan fuerte en Estados Unidos como en Canadá. El Tribunal Supremo norteamericano anuló en su día una disposición aprobada en 1985 en Indianápolis que prohibía el material pornográfico. La sentencia se basó en la preeminencia de la libertad de expresión, reconocida como derecho fundamental en la Constitución. Sin embargo, se nota cierto cambio a favor de regular este derecho. El motivo es el exceso de violencia en la televisión, que ha movido al Congreso a estudiar medidas restrictivas. En este caso, los norteamericanos miran a sus vecinos del norte, que han adoptado reglas contra la emisión de violencia gratuita, particularmente a las horas de mayor audiencia infantil.

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