Mal año para la industria discográfica

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Según datos de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), en 2007 las ventas de música por descargas legales (a través de Internet o de teléfonos móviles) experimentaron un fuerte crecimiento: de 2.100 a 2.900 millones de dólares (+38%). Pero las ventas de discos bajaron más, de modo que en total el sector vendió un 10% menos que el año pasado.

Hoy en día el álbum, que durante muchos años fue para la industria discográfica la gallina de los huevos de oro, es cada vez menos rentable. En cambio, se consume cada vez más música sin disco, que ofrece mucho menor margen de beneficios. Las descargas legales, que representaban menos del 1% de las ventas de música hace solo cinco años, en 2007 fueron ya el 15%.

La industria discográfica parece abocada a cambiar su modelo de negocio, todavía basado en el CD. Según los indicadores del Nielsen SoundScan respecto a los resultados de 2007, en Estados Unidos las ventas de discos cayeron hasta un 19%; mientras, las canciones sueltas subieron el 45%. En Canadá, los CD bajaron aún más, el 21%. Otros países registran descensos apreciables: Australia, 14%; Italia, 12%; España, Francia y Japón, 9%; Reino Unido, 6%… Según la Asociación de productores y editores de música de España (Promusicae), 2007 ha sido el sexto año consecutivo en que han bajado las ventas de CD y también las de DVD. Promusicae ya no publica el número de discos vendidos de cada título, porque es muy bajo. Antes, cualquier álbum que escalase a la cima del hit parade no bajaba de 50.000 ejemplares en la primera semana; ahora casi ninguno llega a 10.000.

Este nuevo panorama supone un buen filón para la industria tecnológica. Uno de los primeros en darse cuenta fue Steven Jobs, director ejecutivo de Apple, como mostró hace cuatro años cuando presentó su exitoso iPod, que ha reportado grandes beneficios a la compañía.

Ahora otros se suman a la tendencia. Nokia, por ejemplo, ha anunciado el lanzamiento de “Comes with music”. Es el resultado de un acuerdo, establecido el pasado mes de diciembre, entre la operadora y la compañía Universal, para crear una suscripción por un año que permita a los usuarios descargar a sus teléfonos móviles toda la música que quieran y que podrá ser conservada una vez finalizado ese año de contrato. A cambio, Universal se llevará una parte del precio de cada teléfono. Con lo que viene a reconocer que, una vez separada la música del soporte material, hoy el mayor negocio no está en la venta de la música en sí, sino de los aparatos que permiten oírla. Las discográficas no cesan de lamentarse por haber dejado a Jobs vender canciones baratas y no exigirle una parte de los beneficios que da el iPod.

A la vez, siguen intentando no ceder más terreno, y luchan por cobrar derechos por las canciones ya no ligadas a los discos que distribuyen. La IFPI, que representa a las multinacionales de la música, ha llegado a abrir en un año alrededor de 8.000 acciones legales en 17 países contra la piratería. Pero aún existe indefinición legal, por lo que se dan casos tan extravagantes como el ocurrido el pasado mes de enero en Arizona (EE.UU.), donde Atlantic Records, subsidiaria del grupo Warner y sello de artistas como The Corrs, Missy Elliot o James Blunt, ha llevado a los tribunales a una familia por copiar en un ordenador la música de un disco comprado de forma legal.

Ante la crisis del CD, los artistas y compositores buscan otros medios para ganar dinero, basados en las técnicas de marketing y en las actuaciones en directo. Para Paul McGuiness, representante de U2, “en todo el mundo va más gente que nunca a los conciertos”. De ahí que Madonna, por ejemplo, haya firmado un acuerdo estimado en 120 millones de dólares con la promotora de conciertos Live Nation, que se ha convertido en un pilar importante dentro de la industria.

Pero el año 2007 tampoco fue bueno en este sentido. El nivel de ingresos por conciertos es variable, ya que depende del calendario de las grandes estrellas y aún no hay un recambio para artistas consolidados como Paul McCartney, Madonna, los Rolling Stones o U2. Habrá que esperar su regreso a los grandes recintos para invertir la tendencia negativa.

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