Las nuevas tendencias de los coleccionistas de arte

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La Feria de Maastricht revela falta de bagaje cultural para apreciar el arte medieval y clásico

Amsterdam. La feria internacional de arte y antigüedades que se celebra todos los años en Maastricht es un buen exponente de las tendencias en boga entre los coleccionistas. No en vano la TEFAF (The European Fine Arts Fair) ha logrado situarse a la cabeza de las ferias de su género. En la edición de este año, los comentarios de algunos anticuarios revelaban las pautas culturales -o su ausencia- imperantes en el mercado del arte.

Aunque la feria se celebra en marzo, ahora acaba de hacerse pública una lista de adquisiciones de objetos de arte vendidos después de la fecha de cierre. Dado que nunca publican el volumen de ventas, es un modo de seguir hablando del éxito de esta feria.

Unos días después de la inauguración, Jan Dirven, anticuario de Amberes y director de la feria en su décima edición, comentaba las nuevas tendencias de los clientes. Los temas de tapices antiguos ya no importan, lo decisivo es que las tonalidades agraden. “Soy especialista en arte medieval, y desgraciadamente los conocimientos de dicha época se han difuminado”, lamentaba Dirven. “Los elementos cristianos y clásicos han desaparecido del bagaje cultural. ¿Ve usted ese descendimiento del siglo XVI? La gente ya no sabe hacer una lectura de un grupo escultórico de ese tipo. Las expresiones de emoción de María, de María Magdalena y de los apóstoles ya no les dicen nada. El público no las reconoce o no las quiere reconocer. Prefieren mirar a un Buda de bronce con la mente en blanco porque detrás de él no hay una madre que pregunta si todavía vas de vez en cuando a la iglesia”.

Otro anticuario de Amsterdam, J. Polak, destacaba que los coleccionistas hablan sobre las adquisiciones en términos de inversión más que de valores estéticos. La supervaloración de las obras de arte suele deberse por motivos económicos o políticos. “En tiempos del Sha”, afirma Polak, “sus gustos influían en la corte y en los ciudadanos de Irán. De repente se dispararon los precios de las cajitas orientales de laca”. Sin embargo, no todo lo antiguo está en alza. Desde la apertura económica de China, se han multiplicado las excavaciones ilegales de tumbas, y hay mucha oferta que está hundiendo a los anticuarios de este género.

La TEFAF destaca en su género tanto por la calidad de lo que ofrece, como por la organización. El espectro de objetos ofrecidos va desde una armadura griega de hace 2.400 años a esculturas renacentistas de bronce; maestros holandeses del Siglo de Oro; retratos del Renacimiento italiano; muebles Luis XV; joyas indias del siglo XVIII o figuras aztecas de basalto. También había arte del siglo XX, como pinturas de Magritte o Appel, o fotografías de Man Ray. El control de calidad lo ejercen los mismos anticuarios con asesoramiento de conservadores de museos.

En sus diez años de existencia la TEFAF ha logrado situarse a la cabeza entre las ferias de arte y antigüedades de más renombre en el mundo: la Bienal de París, o las ferias de Londres y Nueva York. Este año han participado 167 anticuarios y galerías de arte y la han visitado unas 60.000 personas. Nunca hacen público el volumen de ventas, que suele fluctuar según la coyuntura económica. El primer día está reservado a una clientela especial de fuerte poder adquisitivo.

Para celebrar el segundo lustro se organizó este año una exposición de marfiles medievales de colecciones públicas de la llamada Euregio, zona en-tre tres países que abarca el entorno de Maastricht, Lieja y Aquisgrán.

Carmen Montón

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