Las humanidades y la formación de las élites

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Duración lectura: 2m. 3s.

En Francia se ha adoptado una reforma escolar que permitirá que los bachilleres que han estudiado en una sección de letras tengan más posibilidades de acceder a las Grandes Écoles. Éstas son las instituciones de mayor prestigio dentro de la enseñanza superior francesa, en campos que abarcan desde la administración pública a la ingeniería o el comercio. Frédéric Gaussen comenta esta medida en Le Monde de l’Éducation (marzo 1994).

Justo en un momento en que la crisis hace dudar de las virtudes de la economía y de la omnipotencia de la técnica, el predominio de las matemáticas en nuestro sistema educativo empieza a disminuir. (…) El mal congénito de la enseñanza francesa reside en la tendencia a atribuir a una disciplina reina la función de seleccionar, cuanto antes, a las élites. Las matemáticas no han hecho más que sustituir al latín en este papel de máquina de eliminar.

Su emergencia ha simbolizado la manera en que Francia se ha adaptado a la necesidad de modernizar su economía y su industria, en una óptica puramente tecnocrática: las matemáticas constituían el instrumento ideal para detectar y formar a los cuadros de administración y gestión que la sociedad francesa necesitaba para su desarrollo. Un instrumento perfectamente adaptado al modo de formación que encarnan las Grandes Écoles. De ahí la voracidad con que las escuelas de comercio se han precipitado sobre las matemáticas, en su lucha para compartir el poder con las escuelas de ingenieros: las matemáticas concedían el marchamo de respetabilidad que permitía entrar en el club reservado de los centros más prestigiosos.

Con las graves dificultades que entraña la crisis económica, las escuelas de gestión comprenden el error que supone poner todos los huevos en la misma cesta, para no obtener más que un solo “perfil” de dirigente. De ahí sus esfuerzos actuales para diversificar su reclutamiento y abrir sus puertas a jóvenes de orígenes académicos diversos.

(…) Una sociedad más móvil, más imprevisible, más arriesgada necesitará responsables más inventivos, más maduros, más abiertos a los demás. Gente que haya sido iniciada en algo más que la pura racionalidad de las ciencias exactas. Volver a encontrar el camino de las humanidades para formar a los estudiantes es una necesidad.

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