La IA en la producción musical: nuevas oportunidades, viejos límites

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ole.CNX / Shutterstock

La industria musical ha cambiado por completo en los últimos 5 años. La incorporación de la inteligencia artificial (IA) ha transformado el proceso de creación, el consumo de la música y hasta la predicción del éxito del producto. Pero, ¿cuál es el límite de sus capacidades? ¿Será una herramienta que libere la creatividad de los artistas, o puede terminar atrofiándola?

Un artículo publicado en la revista Neuronum destaca que la inteligencia artificial tiene la capacidad de predecir qué modelos de música tendrán éxito, qué impacto generarán en el público, y después producir composiciones similares a partir de los resultados. Esto lleva, por una parte, a que más artistas puedan tener una oportunidad en la industria musical, pero por otra, abre un debate ético sobre la creación humana.  

Tecnología que elimina barreras

Un ejemplo de la incorporación de la IA en la producción musical es Flow Machine, un proyecto de investigación desarrollado en los laboratorios de Sony CSL (Computer Science Laboratory). Es un sistema que está programado para aprender diferentes estilos de música a partir de grandes bases de datos, con el objetivo de combinarlos y producir nuevas melodías. Flow Machine se entiende como una herramienta de producción musical asistida por IA, pero sin dejar de lado al ser humano como centro del proceso creativo. En 2016, Sony CSL lanzó las dos primeras canciones creadas por la inteligencia artificial: Daddy’s Car y Mr. Shadow. 

En este escenario, aunque con una voluntad más clara situar la IA en el centro de la producción musical, nace All Music Works, una discográfica con sede en Málaga, España. Ha sido citada por Billboard (revista especializada en la industria musical) como una de las primeras productoras en incorporar inteligencia artificial en  sus proyectos. Se centra exclusivamente en la creación de música y artistas generados por inteligencia artificial. Carlos Zher, fundador de All Music Works, explica en su conversación con la revista Billboard que “este proyecto nace para romper con las limitaciones que hay para producir música”. Precisamente estas dificultades fueron las que llevaron a Zher a investigar diversas herramientas de IA para aplicarlas al proceso de producción musical. 

Uno de los usos de la inteligencia artificial en el proceso creativo de las canciones es reducir los gastos de producción y el tiempo necesario para crear una pieza musical. La IA elimina la necesidad de contar con conocimientos técnicos, lo que permite que artistas independientes puedan producir canciones y crear videoclips con poco presupuesto. “Lo que antes se hacía con un productor, ahora mucha gente puede hacerlo con inteligencia artificial para ahorrar costes”, afirma Cristina Soler, project mánager en la discográfica Bonito Sound. 

La eliminación de estas barreras puede explicar que el panorama musical actual esté marcado por la sobreproducción. Nunca ha sido tan fácil crear música ¿Hace esto que la industria musical caiga en la mediocridad? ¿O llegará la IA a superar la creatividad y la calidad de la composición humana?  

Calidad estética e impacto emocional

La Universidad de York publicó un estudio realizado en 2023 que afirma que la música creada por inteligencia artificial “es inferior a la música compuesta por humanos”. El coautor, el Dr. Tom Collins, de la Escuela de Artes y Tecnologías Creativas de la universidad, argumenta que las piezas musicales compuestas por humanos tenían calificaciones más altas según los seis criterios a evaluar: coherencia en la composición musical, placer estético, repetición o autorreferencia, melodía, armonía y ritmo.  

Otro estudio publicado en arXiv, una plataforma académica de investigación, y realizado por Kimaya Lecamwasam (Massachusetts Institute of Technology) y Tishya Ray Chaudhuri (Myndstream), comparó la respuesta emocional de los oyentes ante música generada por IA y música humana. Aunque los participantes consideraron que las canciones creadas por la IA eran mejores desde el punto de vista de la melodía, las humanas tuvieron más impacto en ellos, y resultaron sus preferidas. La investigación concluyó que la calidad estética de una canción no equivale a su efecto emocional en el oyente. Lo que refuerza la idea de que la música compuesta por humanos sigue siendo la más valorada por el público. 

La necesidad humana de conexión emocional

Para Soler, “es inevitable que la inteligencia artificial nos influya”. “Poco a poco –señala– nos acostumbraremos al cambio, como hicimos en su día tras la aparición de las redes sociales o las plataformas digitales como Spotify”. 

No obstante, coincide con las conclusiones del estudio publicado en arXiv: “Esto no nos va a hacer perder la sensibilidad”. En su opinión, la experiencia musical seguirá estando ligada a la identificación personal que se busca en cada canción: “Buscamos conectar con la historia que hay detrás. Algo imposible de replicar con inteligencia artificial”. En todo caso, añade, el uso de esta tecnología “hará que la creatividad se valore más”.

En ese sentido los artistas seguirán siendo el centro del proceso de creación, y la originalidad seguirá siendo solo suya.

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