El libro, un aliado en la era digital

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La abundancia de información accesible a través de Internet y otros medios no suprime la necesidad de la lectura y los libros, sino que la refuerza, dice el escritor José Antonio Millán (La Vanguardia, Barcelona, 13 julio 2001).

La web, afirma José Antonio Millán, hace disponibles una enorme cantidad de informaciones. “Pero necesitamos acceder a infinidad de cosas de las que contiene; y algo más importante: necesitamos convertirlas en conocimiento. Y conocimiento no es información. Reparemos en los matices: la información es algo externo, mientras que el conocimiento es algo interiorizado; la información es informe, pero el conocimiento es estructurado; la información es rápidamente acumulable, y el conocimiento sólo puede crecer lentamente; la información se puede automatizar, pero el conocimiento sólo es humano; la información es inerte, mientras que el conocimiento conduce a la acción”.

Pues bien, “la lectura es la llave mágica del conocimiento”, afirma el autor. “La colosal acumulación de datos que ha constituido la sociedad digital no será nada sin los hombres que los recorran, integren y asimilen. Y esto requiere habilidades avanzadas de lectura”.

Si es preciso aprender a ser un buen lector, los libros son la mejor escuela. “Podría pensarse que la actual proliferación de equipos informáticos con acceso a la red (crecientemente en las escuelas, también en muchos hogares) puede bastar para suministrar motivos de práctica lectora, y materiales para ejercerla. No es así: la lectura a través de la red está por lo general al servicio de la búsqueda de datos, de asimilación de informaciones breves. Nadie lee una novela extensa, un ensayo largo en pantalla (entre otras cosas, porque es muchísimo más incómodo). Y la lectura detenida y extensa es la que más forma los hábitos lectores, los automatismos y las capacidades de una extracción eficiente de información”. Por tanto, “para educar en la lectura siguen siendo necesarios los libros”.

Entonces, se impone extender el acceso a los libros. “Libros en las escuelas, en los hogares, en las bibliotecas: no hay otro remedio. Puede que esta afirmación no suene muy a la moda; parece más oportuno demandar equipos informáticos en las escuelas y hogares (que por supuesto, está muy bien que tengan), y tarifas económicas y calidad para las conexiones a Internet (que son claramente necesarias). Cualquier persona sensata se uniría a estas peticiones, que se pueden cumplir rápidamente, mientras que mejorar nuestras escuelas y bibliotecas, mover nuestra sociedad hacia la lectura -no nos engañemos- llevará necesariamente años… Pero si no lo hacemos, nuestros ciudadanos accederán a las redes, sí, pero sólo para comprar y bajarse canciones, para charlar y reservar un hotel (todo lo cual está muy bien), pero carecerán de la habilidad de navegar con eficiencia y aprovechamiento los océanos de información”.

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