El dinero de la cultura y el mecenazgo

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En los Presupuestos del Estado para 2013, el sector cultural sufre una reducción de la financiación pública, como ocurre en cualquier otro campo. Al mismo tiempo, la subida ya aplicada del IVA –en muchos casos del 8% al 21%– en el cine, el teatro, la música… pone en jaque al sector.

¿Cómo compensar esa pérdida de fondos públicos? Desde hace tiempo se habla de la futura Ley de Mecenazgo, para atraer la financiación privada sin ánimo de lucro. Nueva Revista (nº 139, septiembre de 2012), publica una entrevista con José María Lasalle, Secretario de Estado de Cultura. En ella se abordan las posibilidades actuales relativas a las subvenciones culturales así como el poco reconocido papel de los mecenas. El entrevistador, Miguel Ángel Gozalo, logra sacar a Lasalle un titular: “La cultura siempre es una necesidad, nunca un lujo”. Pese a esto, una época de recortes no deja intacto el departamento de Cultura.

El Secretario de Estado considera que con una ley y un marco normativo, que favorezca el desarrollo de una estrategia de mecenazgo, la financiación de la cultura española aportará un eficaz complemento a la acción del Estado. La Ley de Participación Social del Mecenazgo está preparada para ser enviada como anteproyecto al Congreso de los Diputados. El problema estriba en la oportunidad temporal de la misma, teniendo en cuenta las dificultades presupuestarias actuales.

Tal ley se inspira en el modelo francés, de eficacia probada. Una de sus líneas maestras es que no está pensada solo para la labor de mecenazgo en la cultura, sino también para la educación, la salud, la cooperación y la investigación…

En segundo lugar, prevé incentivos tanto para las personas físicas como para las personas jurídicas. Introduce el concepto de micro-mecenazgo, es decir, la posibilidad de que pequeñas aportaciones tengan sus correspondientes desgravaciones. Finalmente se busca el reconocimiento público del mecenas. Cabe preguntarse si en la coyuntura económica actual tal ley permanecerá todavía frenada por mucho tiempo.

En el mismo número de Nueva Revista opinan más estudiosos sobre el tema. Marta Rey afirma que es reduccionista enfocar el problema de la financiación sólo desde la fiscalidad; la crisis es una oportunidad para reinventar el modelo de gestión y financiación de la cultura. Jesús López Medel sostiene que es deseable la entrada de capital privado en la ayuda a la cultura, al mismo tiempo que plantea una evaluación responsable de la eficacia de las subvenciones públicas. Fernando Moreno Cea traza una panorámica histórica de la legislación española respecto a la subvención de las asociaciones –especialmente las declaradas de interés público- y de las fundaciones. Convencido de la necesidad actual de una nueva ley anima al gobierno a ser generoso en los incentivos fiscales.

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