Una periodista denuncia la agenda ideológica de Planned Parenthood

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Duración lectura: 4m. 1s.

En un artículo publicado en The Daily Beast (4-03-2011), la columnista Kirsten Powers, analista política y asesora en la Administración Clinton entre 1993 y 1998, pone en evidencia la agenda ideológica de la organización Planned Parenthood.

(Artículo corregido el 24-08-2015)

Estos días, se está debatiendo en Estados Unidos el posible recorte a la financiación federal de Planned Parenthood. La organización alega que sus servicios anticonceptivos evitan medio millón de abortos al año en ese país. Sin esos servicios, dicen sus dirigentes, habría más abortos.

Cuando Powers escuchó este argumento, decidió emprender una investigación por su cuenta para ver si esto era cierto (1). Entre las estadísticas que ha encontrado, destaca las de un informe de enero de 2011 del Guttmacher Institute; organización creada, por cierto, por Planned Parenthood.

Entre otras cosas, el informe del Guttmacher Institute recoge las razones que esgrimen las mujeres que han puesto fin a un embarazo inesperado; ninguna de ellas se refiere a la dificultad para acceder a los anticonceptivos.

De hecho, el 54% de mujeres que abortaron los habían usado. Del 46% de mujeres que renunciaron a los anticonceptivos, el 33% pensaban que no corrían riesgo de quedarse embarazadas.

Se podría aducir que entonces los abortos se producen porque falta conocimiento sobre los anticonceptivos. Pero los datos del Guttmacher Institute desmienten esta hipótesis: sólo el 8% de las mujeres que abortaron nunca había usado algún método de control de la natalidad.

Estos resultados son prácticamente idénticos a los que ya ofreció el Guttmacher Institute en otro informe del año 2000. Por eso, Power se quedó atónita cuando una portavoz de Planned Parenthood le respondió a sus preguntas en estos términos: “Creo que el gran obstáculo es el acceso asequible a los anticonceptivos”.

A la vista de esta respuesta, Powers escribe: “No está claro si los dirigentes de Planned Parenthood sencillamente no entienden las estadísticas o si es que están tan acostumbrados a que nadie les refute sus afirmaciones que creen que, a fuerza de repetirlas, lograrán que desaparezcan los hechos”.

La fuerza de los eslóganes

El martilleo del lema “sin los servicios anticonceptivos de Planned Parenthood habrá más abortos”, le ha llevado a Powers a formular su propia hipótesis de trabajo: ¿Y si todo esto no fuera más que un empeño por promover una agenda ideológica en vez de un esfuerzo sincero por ayudar a planificar las familias?

Que Planned Parenthood difunde el control de la natalidad -además de ser la principal suministradora privada de servicios anticonceptivos y abortos- es algo que llevan denunciando desde hace muchos años los provida.

A Powers le resulta sorprendente que en la última campaña de promoción que hizo la Planned Parenthood Federation of America -nada menos que 200.000 dólares invertidos- no mencione que uno de sus objetivos es “lograr, mediante decisiones bien informadas, que la población de Estados Unidos alcance un tamaño estable en un ambiente óptimo”.

Notas:

(1) Después de publicar su artículo en The Daily Beast, Powers añadió la siguiente nota: “Cometí un error serio en esta columna, que socava su conclusión. Comparé las estadísticas sobre el uso de anticonceptivos recogidas en un documento del Guttmacher Institute de enero de 2011 con las de un estudio sobre el mismo tema publicado en el año 2000. Pero no caí en la cuenta de que los datos del documento de 2011 correspondían al 2000, de modo que mi argumentación no venía respaldada por los datos. Lamento profundamente el error, que invalida mi artículo”.

Fe de errores:

En el texto original de Aceprensa se decía de manera inexacta que Kirsten Powers es “pro-choice” y que “no le parecen mal los abortos en casos de embarazos no deseados”. Su postura sobre el aborto es más compleja, como refleja un artículo que escribió en 2013: “Voy a poner mis cartas sobre la mesa: creo que la vida empieza en la concepción y me encantaría vivir en un mundo en donde ninguna mujer sintiera que necesita abortar. Sin embargo, conozco a muchas personas que están a favor del derecho al aborto -yo fui una de ellas la mayor parte de mi vida- para saber que personas razonables y sinceras pueden estar en desacuerdo sobre cuándo empieza una vida significativa. También pueden discrepar sobre cómo sopesar esa incertidumbre moral contra el derecho de la mujer a controlar su cuerpo y su vida. Yo siempre he votado a favor de los demócratas, por lo que revocar Roe v. Wade no es una de mis prioridades. No quiero volver a los tiempos de los truculentos abortos clandestinos”.

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