Un “niño probeta”, declarado hijo de padre desconocido

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Duración lectura: 2m. 15s.

Un niño nacido hace ocho años mediante inseminación artificial ha sido declarado hijo de padre desconocido, según la sentencia de un tribunal de Cremona (Italia), que acogió la petición de “desconocimiento de paternidad” formulada por el padre legal del niño. La sentencia, que ha causado una fuerte polémica, se limita a aplicar el Código Civil, ya que Italia no cuenta con una legislación que prevea la inseminación artificial.

La decisión de los jueces llega después de siete años de proceso. El padre, que era estéril, había aceptado en 1985 que su mujer se sometiera a inseminación artificial, con esperma de un tercero. Ahora el tribunal ha dictaminado que el marido es libre de cambiar de opinión, pues para la ley italiana, aparte de los casos de adopción, sólo existe una relación jurídica de filiación por vínculo de sangre.

El marido renunció a la paternidad legal a los pocos meses de nacer el niño, Mattia. “El niño no ha sido nunca mi hijo”, ha declarado a la prensa. “Ya cuando mi mujer estaba encinta, ella y mi suegra me rechazaban, me recordaban que no era mío. Y cuando nació era todavía peor, ni siquiera podía mostrarlo a mis parientes”. El matrimonio se separó, y el tribunal ha acogido ahora la petición de nulidad civil.

Para los jueces, el “desconocimiento de paternidad” es un derecho del marido, por lo que tampoco deberá indemnizar a su mujer por los gastos de manutención del niño ni por el daño moral sufrido. Los abogados de la madre, por el contrario, sostienen que la decisión de tener un “niño probeta” es irrevocable, porque ha provocado la venida al mundo de un ser humano.

Los magistrados denegaron también que se haga público el nombre del donante de esperma, petición hecha por el abogado defensor que el tribunal asignó al pequeño Mattia.

A partir de ahora Mattia será real y formalmente “hijo de padre desconocido”, con las implicaciones que esa condición puede comportar para su adecuado desarrollo emotivo y psicológico, si bien es cierto que, en la práctica, nunca ha tenido un padre.

El caso ha provocado la petición de que se regulen legalmente estos supuestos, como ya ocurre en otros países. También se han vuelto a plantear las preocupaciones de cuantos afirman que el derecho y la ciencia no pueden superar las leyes de la naturaleza, y que el deseo de descendencia de los padres no puede hacer olvidar lo que es mejor para el niño.

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