Tailandia prohíbe la maternidad subrogada por dinero

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Tailandia, una de las metas preferidas de las parejas extranjeras que deseaban contratar un “vientre de alquiler”, va a dejar de serlo. Acaba de entrar en vigor la ley que prohíbe la maternidad subrogada por dinero, en particular a las parejas extranjeras. La legislación también prohíbe el recurso a agencias o la publicidad de mujeres dispuestas a gestar un hijo para otros.

Solo las parejas sin hijos, casadas y heterosexuales, podrán acceder a servicios de procreación asistida en los hospitales. La mujer que presta su útero tendrá que ser una hermana biológica de alguno de los que desean ser padres. En el caso de que los componentes de la pareja sean hijos únicos o no tengan hermanas, se permite recurrir a una madre subrogada ajena a la familia. Una autoridad pública valorará la petición caso por caso, y decidirá la autorización.

Las parejas extranjeras están excluidas. Las parejas compuestas por una tailandesa y un extranjero (o viceversa) deberán esperar tres años a partir de la boda para ser candidatos a la maternidad subrogada.

Fuera de estos casos la ley prohíbe que las clínicas proporcionen servicios de maternidad subrogada, incluida la compraventa de esperma y ovocitos y el alquiler de úteros.

Los médicos que infrinjan la ley se exponen a una pena de un año de prisión y una multa elevada. Las mujeres que alquilan su útero por dinero pueden ser castigadas con una pena de hasta diez años de cárcel, y las parejas que lo encargan, con hasta cinco años.

Después de años en que el negocio de la maternidad de alquiler había florecido en Tailandia, el gobierno se vio obligado a intervenir tras varios escándalos que dieron la vuelta al mundo, protagonizados por parejas extranjeras (cfr. Aceprensa 27-08-2014). La alarma saltó con el caso del “bebé Gammy”, encargado por una pareja australiana, que se negó a aceptarlo al descubrir que tenía síndrome de Down, aunque sí se llevó a su hermana melliza.

La preocupación aumentó después con el caso de un rico japonés de 24 años, padre de al menos nueve bebés, obtenidos mediante madres de alquiler en Tailandia.

Más reciente es el caso de una pareja gay (un americano y un español), que encargaron un bebé conforme a la ley anterior, y que se encontraron con el cambio de legislación. Además, la mujer que dio a luz a la niña, Carmen, se negó a permitir la expatriación al saber que crecería con una pareja de hombres.

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