Sudáfrica: 300.000 muertos por sida y uno de cada cinco adultos infectado

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Más de mil delegados asistieron en junio en Durban a la segunda conferencia sudafricana sobre el sida. La anterior tuvo lugar hace dos años. Entretanto, el sida se ha convertido en la principal causa de muerte en Sudáfrica, un país donde la estrategia de lucha contra esta enfermedad se centra en los preservativos y no invita a la continencia fuera del matrimonio ni a la fidelidad conyugal.

En Uganda -país cuyo primer caso de sida se descubrió en 1982-, entre 1993 y 1998, bajó a la mitad la tasa de infección con el virus en mujeres embarazadas (dato que se usa como indicativo): en concreto bajó del 31% al 14% en la capital y del 21% al 8% fuera de ella. Aquí también se repartieron condones, pero se insistió sobre todo a los jóvenes, para que fueran responsables en su conducta sexual.

En Sudáfrica fueron unos 300.000 los muertos por sida en 2004, y están infectadas el 21,5% de las personas entre 15 y 49 años: 5,3 millones, de las que más de la mitad (2,9 millones) son mujeres y 200.000 son niños. Es la cifra de enfermos de sida más elevada dentro de un solo país en el mundo entero. El 70% de los enfermos de sida está en el África subsahariana, y la mitad de éstos es menor de 25 años. La esperanza de vida no pasa de 39 años, mientras que sin el sida sería de 70.

La principal resolución de esta conferencia fue impulsar el programa de la OMS “tres por cinco”: dar medicinas contra el sida a tres millones de enfermos dentro del año 2005 (cfr. Aceprensa 171/03). En 2003, se había subrayado la necesidad de conseguir medicamentos antirretrovirales a precios reducidos. El gobierno sudafricano se comprometió a dar este tratamiento, antes de marzo de 2005, a 53.000 personas: se llegó a algo menos, 43.000, pero es que además la ministra de Educación es una fervorosa defensora de métodos de curación naturales. En cambio, para la prevención se evita referirse al control “natural” de ciertas pautas de conducta.

Por su parte, Kofi Annan adviritió, también en junio, en un informe escrito a la Asamblea General de la ONU, de que en 2004 el sida progresó más que nunca: 4,9 millones de nuevas infecciones y 3,1 millones de muertes. Algo hay que pensar, dice el secretario general de la ONU. Una idea es la del libro “Rethinking AIDS Prevention”, publicado en 2003 por Edward C. Green. Antropólogo de la Universidad de Harvard, Green se presenta como progresista, pero considera innegable que fueron los grupos cristianos promotores de la abstinencia y la fidelidad, quienes lograron que la tasa de infección bajara en Uganda del 18% de 1992 al actual 7%.

Abstiencia y Fidelidad son, respectivamente, la A y la B de la llamada estrategia ABC, que combina las citadas “tácticas” con los condones (cfr. Aceprensa 154/04). Green asegura que “la A y la B refuerzan el instinto de supervivencia, el sentido común y las enseñanzas y valores indígenas”, mientras que las organizaciones occidentales se empeñan en imponer la estrategia de los condones. “Es mejor construir sobre algo que existe y tiene sentido, que esperar que la gente adopte una tecnología extraña que nadie en el mundo ha adoptado de modo sistemático”.

____________________Con informaciones de Águeda Colom desde Johannesburgo.

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