Reclaman respuesta legislativa para salvar a Eluana

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El caso de Eluana Englaro es objeto de intenso debate en Italia. El padre de esta mujer de 37 años, en coma desde los 20 a causa de un accidente de automóvil, ha obtenido de los los jueces autorización para que se le retire la alimentación y la hidratación, que necesita para seguir viviendo. El 1 de febrero, Eluana fue trasladada a la clínica donde morirá. Seleccionamos algunos comentarios.

El presidente del Senado italiano, Renato Schifani, ha declarado que el caso de Eluana Englaro pone de relieve, de manera dramática, “la necesidad de una intervención legislativa para prevenir y afrontar situaciones ante las cuales no puede dejarse solas a las familias y a las personas”, informa el diario Avvenire. “Tengo en el mayor aprecio -prosiguió Schifani- el trabajo que, con convicción y prudencia, está llevando adelante el Senado para llegar en el menor tiempo posible a un resultado concreto sobre el tema del testamento biológico”.

Algunas opiniones han insinuado la posibilidad de transformar el contenido de esta ley que analiza la cámara legislativa en un decreto que sirva para atajar la medida que conducirá a la muerte a Eluana. Es lo que finalmente tiene previsto hacer el gobierno; pero no es seguro que consiga la firma del presidente de la República, Giorgio Napolitano.

La Procuraduría de la República y la Jefatura de Policía de Udine han recibido asimismo una decena de escritos en los que se pide intervenir para evitar que se suspenda la hidratación y el alimento a Englaro. Entre todas las peticiones destaca la enviada por el abogado Paolo Panucci y por un grupo de juristas lombardos, en la que se advierte que la sentencia de la Corte de Apelaciones de Milán “autoriza al padre de Eluana a interrumpir la alimentación y la hidratación por sonda, pero no exonera a los médicos de la obligación de intervenir para evitar la muerte de la joven”. Para estos profesionales del Derecho, “el consentimiento sobre la suspensión debe ser personal, actual y permanente hasta la fecha de la intervención sanitaria, cosa que no se da en el caso de Eluana”.

Injerencia humanitaria

Por su parte, la Asociación Ciencia y Vida se ha manifestado, “ante la tragedia que se está consumando en Udine”, para invocar “una auténtica y verdadera injerencia humanitaria, en nombre de un sacrosanto principio de precaución que sólo para Eluana quiere dejar de aplicarse”. Eluana, dice esta Asociación, es una “persona en condición de máxima fragilidad, grandemente impedida, a favor de la cual debería sentirse la urgencia de garantizarle lo necesario para continuar viviendo, esto es, la hidratación y la alimentación que nunca deberían ser negadas a ninguna persona”.

El presidente de la región de Lombardía, Roberto Formigoni, dice que al menos se ha evitado que la retirada del alimento y la hidratación a Eluana fuera asignada al Sistema Sanitario Nacional. “Querían que fuésemos cómplices en este acto terrible, pero no lo han conseguido”, dice Formigoni.

En una entrevista televisiva, el ministro de Bienestar Social, Mauricio Sacconi, ha dicho que “por un lado se impone la comprensión hacia el drama de la familia, pero por el otro hay una duda difundida en nuestra sociedad y en nuestras instituciones a propósito del sentido de la vida y de la muerte, y de las características de este caso específico”.

El confusionismo de los términos

En un artículo publicado en Il Foglio (3-02-2009), Nicoletta Tiliacos comenta la argumentación del abogado Carlo Federico Grosso, según el cual la muerte será el “epílogo lógico y natural” para Eluana, una vez que se le suspenda la nutrición. Tiliacos llama la atención contra el significado que el “novísimo diccionario posmoderno” atribuye al término “muerte natural”, y comenta: “Muerte natural, tomemos nota, es la muerte por hambre y por sed. Eluana no puede comer ni beber por sí sola: como un recién nacido, como cualquier impedido grave”.

En este confuso glosario, continúa el artículo, “no faltan la ‘voluntad’ de Eluana, su ‘autodeterminación’: traducciones certificadas, sin duda alguna, de cosas que otros dicen por ella”. En cuanto al término más manoseado, dignidad, Tiliacos advierte que significa, también, en la “posmodernidad eutanásica, supresión de un minusválido, por hambre o por sed”.

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