¿Por qué tanto empeño en extraer medicamentos del cannabis?

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La utilidad del cannabis para aliviar dolores y naúseas es conocida desde hace siglos. Pero el uso médico de esta sustancia declinó en la farmacopea hacia el fin del siglo XIX, cuando se descubrieron medicamentos más eficaces. En los últimos años se ha reabierto el debate sobre el uso terapéutico del cannabis, debate al que no es ajeno el deseo de lograr una legalización total de la marihuana.

En realidad, hay pocas novedades en la lista de utilidades terapéuticas del cannabis. Sin embargo, la investigación sigue abierta y últimamente se han superado algunos obstáculos, como las vías de administración de los fármacos y sus efectos secundarios.

¿Qué utilidad médica tiene el cannabis? La Academia Nacional de Ciencias, de Estados Unidos, publicó en 1999 un estudio llamado Marijuana and Medicine: Assessing the Science Base (1). El informe dice que el cannabis podría ser moderadamente útil para aliviar síntomas como ansiedad, náuseas provocadas por la quimioterapia, pérdida de apetito en los enfermos de SIDA o de memoria por alzheimer (por su efecto neuroprotector), espasmos dolorosos en el caso de la esclerosis múltiple, subidas de la tensión ocular provocada por glaucoma o el dolor producido por la migraña (cfr. servicio 47/99).

¿Cuál es el fundamento científico de esta utilidad? En la planta de cannabis se han encontrado más de 60 sustancias activas, llamadas cannabinoides, que actúan sobre los receptores nerviosos. Los principios activos más usados en investigación son el tetrahidrocannabinol (THC), el cannabidiol (CBD) y el dronabinol. El THC -el principio más psicoactivo- es el que droga a los consumidores de marihuana y hachís.

¿Qué pruebas se han hecho? Según el Dr. John Benson, co-director de la investigación, “hay un amplio consenso entre los científicos sobre las posibilidades terapéuticas de los cannabinoides. En cambio, los datos disponibles sobre su eficacia terapéutica real son mucho menos convincentes”. Principalmente, porque los ensayos clínicos están mal diseñados y realizados sobre experiencias aisladas de pacientes.

En 1997, un informe de la Asociación Médica Británica propugnaba el desarrollo de la investigación en este campo, y a la vez llamaba la atención sobre los peligros de los cigarrillos de marihuana, que contienen tres veces más de alquitrán que los de tabaco, y sobre los efectos indeseables de algunos de los componentes del cannabis. El Consejo de la Investigación Médica está haciendo ensayos clínicos en pacientes humanos desde diciembre de 1999.

¿No hay otros medicamentos para esas dolencias? Hay otros medicamentos para tratar todas esas dolencias y algunos son más eficaces. En 1998, la Academia de Medicina de Francia tomó oficialmente postura sobre las virtudes terapéuticas del cannabis, y decía: “No se ha demostrado ninguna superioridad de estos productos respecto a los medicamentos clásicos no estupefacientes utilizados en estas indicaciones”.

¿Cuáles son las vías de administración? Hasta hace poco, solo se hablaba del uso del cannabis inhalado (mezclado con tabaco). Esto presenta varios problemas: no se puede ajustar la dosis porque cada persona absorbe una cantidad diferente en cada calada; esta forma de administración droga; y, además, conlleva los efectos negativos del tabaco. Sería muy absurdo, por ejemplo, “recetar” un porro a enfermos de glaucoma.

¿Hay otras vías? Últimamente, los investigadores han trabajado tanto en las formas de administración como en los efectos secundarios que provocan estos fármacos, como las alteraciones de la realidad. Ahora, todos presentan estudios con medicamentos en forma de píldoras, inyecciones, aerosoles, parches, etc. Además, han conseguido evitar que estos fármacos coloquen, utilizando moléculas de THC modificadas o de CBD, que parecen tener menos efectos psicotrópicos.

¿Serán aprobados los medicamentos? En Estados Unidos depende de lo que digan tanto la Food and Drug Administration, organismo que aprueba los fármacos, como la Drug Enforcement Administration, la agencia antidroga. Depende también de los resultados de los ensayos clínicos, que son muy costosos. Es decir, los investigadores tienen que involucrar a las grandes compañías farmacéuticas. Estas se mueven con cautela, conocedoras de que “vender” marihuana como medicina lleva aparejados muchos costes sociales y políticos. Además, el cannabis es un producto natural que no se puede patentar.

¿Dónde se ha aprobado el uso médico del cannabis? En Estados Unidos, el único medicamento disponible extraído del cannabis es el Marinol. Está fabricado con una sustancia sintetizada a partir del THC. Sirve para evitar las náuseas en pacientes tratados con quimioterapia y como estimulador del apetito para enfermos de SIDA. A veces, droga (The Wall Street Journal, 28-II-2001).

El año pasado, el Tribunal Constitucional alemán aceptó el uso de cannabis fumado en ocho pacientes y bajo control médico.

El Parlamento catalán está tramitando una proposición no de ley para autorizar el uso terapéutico de la marihuana. De ser aprobada, el gobierno autonómico plantearía la medida al Ministerio de Sanidad, que es el organismo competente.

¿Qué tiene que ver el uso terapéutico con la legalización del consumo de cannabis? Los partidarios del consumo de cannabis están aprovechando las investigaciones para pedir en diversos países la legalización o despenalización del consumo. Sin ir más lejos, Carme Figueres, diputada del Partido Socialista de Cataluña, afirmó al presentar la mencionada proposición que “intentamos la despenalización total del uso y consumo de la marihuana, pero vimos que solo habría consenso absoluto entre todos los partidos si nos centrábamos en su uso terapéutico” (El País, 16-II-2001). Sin embargo, el uso terapéutico no tiene nada que ver con la legalización de su consumo. Según José Cabrera, director de la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid, “es como el uso clínico de la morfina, derivada de un potente opiáceo, o el uso de esta misma sustancia como droga, que está perseguido por la ley”.

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